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lunes, 27 de agosto de 2012

Kanashimi no Belladonna (Eiichi Yamamoto, 1973)




Belladonna of Sadness

Ficha Técnica:

Título original:

Kanashimi no Belladonna

Año:

1973

País:

Japón

Género:

Animación. Drama

Dirección:

Eiichi Yamamoto

Guión:

Eiichi Yamamoto y Yoshiyuki Fukuda, según la novela de Jules Michelet.

Duración:

93 min

Reparto:

(Voces): Aiko Nagayama (Jeanne), Katsuyuki Itô (Jean), Masaya Takahashi (El Barón), Tatsuya Nakadai (El Demonio), Shigako Shimegi (La Baronesa), Masakane Yonekura (El Sacerdote).

Datos del archivo:

Idioma:

Japonés con subs en español (srt) e inglés (contenedor MKV)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

704 x 528

Formato:

MKV

Tamaño:

851 MB


Sinopsis:
Reinvención de la historia de Juana de Arco, con elementos del libro "La Sorcière", de Jules Michelet. Forma parte de la trilogía "Animerama", formada por "Las mil y una noches" (1969), "Cleopatra" (1970) y "Belladonna of Sadness" (1973). Ideada por Osamu Tezuka, padre del manga/anime, la trilogia se caracterizó por dos elementos: fueron pensadas para proyectarse en pantallas de cine -algo poco común para la época- y se trataba de animación para adultos, adelantándose a obras como "Fritz the Cat" de Ralph Bakshi. (FILMAFFINITY)


1973: Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes

Descrito en más de una ocasión como el “anime más hermoso de la década de los sententa”, Kanashimi no Belladonna es el tercer y último largometraje de la denominada trilogía Animerama, el pequeño estudio que puso en marcha a principios de los sesenta el “padrino del manga” Osamu Tezuka, con la intención de crear películas enfocadas a un público adulto. La primera obra del estudio (englobado dentro de Mushi Production, la productora de Tezuka encargada de realizar películas infantiles y series para televisión), fue la divertida y recomendable Sen Ichiya Monogatari (1960), basada en Las mil y una noches y posteriormente rapiñada en Aladdin (Ron Clements y John Musker, 1992) por la Disney (estos “préstamos” del gigante de la animación estadounidense, por cierto, darían para un artículo aparte). Pese al gran éxito de la película (que también se estrenó en Europa y Estados Unidos), el segundo título de la trilogía tardó diez años en llegar; la extravagante y parcialmente fallida Cleopatra. Aunque está llena de potentes hallazgos visuales, y que Eiichi Yamamoto compartió la dirección con Tezuka, su incoherente guión acaba haciendo aguas la película, que se estrelló estrepitosamente en taquilla (y eso que en Estados Unidos tuvo, dicen por ahí, el honor de ser el primer film de animación calificado X).

Pese a que la experiencia había resultado un fracaso (too much too soon?), Eiichi Yamamoto obtuvo carta blanca de Tezuka para llevar a cabo un último proyecto en 1973, eso sí con un presupuesto mucho más reducido. Sin embargo, estas limitaciones pecuniarias serían las que acabarían otorgando a Kanashimi no Belladonna su marcada personalidad y embelesador aspecto visual. Dado que una película enteramente animada encarecía el proyecto, se optó por dibujar una serie de ilustraciones estáticas sobre las que la cámara se pasea en travellings horizontales y verticales, reduciendo así al mínimo las escenas animadas. La misma técnica había sido usada seis años antes por Nagisa Oshima en Ninja bugeicho y está directamente emparentada con los propios orígenes del anime, el kamishibai (“teatro de papel”). El ilustrador Kuni Fukai se inspiró en el art-noveau – y más concretamente en el pintor Gustav Klimt-, los frescos bizantinos y la iconografía del tarot, pasados por un tamiz psicodélico muy del gusto de la época, para conferir a la película una hipnótica estética a caballo entre oriente y occidente.

La fuente de inspiración fue la novela La bruja (1862), del historiador francés Jules Michelet y no el personaje de Juana del Arco, como insisten algunas fuentes (aunque algo de eso hay…) Esta base literaria quizás explique que esta sea, dentro de la trilogía, la película más coherente en cuanto a guión y desarrollo de los personajes. Igualmente, mientras que en los dos títulos anteriores la baza del erotismo es muy tímida (y a ojos actuales, bastante “blanca”), Kanashimi… es casi un equivalente animado a sus contemporáneas pinku-eiga, bien sea por su tardío año de realización (1973) o por la intención de darle una mayor viabilidad comercial. No obstante, recordemos la férrea censura nipona en materia sexual, el tratamiento dado al erotismo es exquisito y elegante, con abundantes metáforas visuales y extravagantes analogías sobre el coito.

Por otro lado, pese a que los elementos fantásticos están mucho más potenciados que en la novela, la película es muy fiel a las intenciones originales de Michelet. La relación causa-efecto está presente a lo largo de todo el metraje, ya que es la opresión social, económica y religiosa la que explica el doloroso tránsito de Jeanne de virginal campesina a poderosa bruja temida por todo el pueblo. En ese sentido, la película admite varios niveles de lectura; uno feminista (Jeanne hace todo lo posible por salvar a su marido, que es retratado a todas luces como un pobre patán) y otro social (la bruja como una paria, que vive de espaldas a los estamentos que gobiernan la sociedad feudal y que el film entronca directamente con la Revolución Francesa y tangencialmente con los movimientos contraculturales de finales de los sesenta, cita al Yellow Submarine (George Dunning, 1968) de los Beatles incluida).

Fue exhibida, fuera de concurso, en el Festival de Cannes de 1973, donde recibió buenas críticas. Pese a contar con distribución comercial en Europa, su paso por taquilla aquí y allá fue más bien desastroso, lo que propició el cierre definitivo del estudio Animerama y que Tezuka se centrara en las mucho más rentables producciones infantiles-juveniles. Sin embargo, su singularidad e indudable valor artístico, ha propiciado que tres décadas después sea el título más recordado de esa fracasada aventura que, a la postre, permitió al cine de animación japonés alcanzar su madurez.

CURIOSIDADES
+Es la única película de la trilogía Animerama en la que no tomó parte de forma directa o indirecta Osamu Tezuka.

+ El compositor de la banda sonora, Masahiko Satô, residía en Italia en el momento del rodaje. Eso explicaría porqué el país transalpino es el único lugar donde fue editada la BSO (en el sello Cinevox, para ser exactos). A día de hoy es una codiciada pieza de coleccionista. Mayumi Tachibana puso su sensual voz, presente en tantos animes, en los temas cantados.

+El título en japonés puede traducirse indistintamente como “Belladonna de la tristeza”, “La tristeza de Belladonna” o “La santidad de Belladonna”. El escogido para su distribución internacional fue “La tragedia de Belladonna”.

+El actor Tatsuya Nakadai, habitual en las películas de Akira Kurosawa, presta su característica voz al personaje del Demonio.

+ Kunihiko Ikuhara, director de la serie animada “Revolutionary Girl Utena”, reconoció que esta película fue su mayor influencia a la hora de diseñar el aspecto visual de la serie.
(Morricone, Patio de Butacas)




CAPTURAS:

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