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martes, 8 de mayo de 2012

Obras maestras del terror (Enrique Carreras, 1960)




Obras maestras del terror

Ficha Técnica:



Título original:

Obras maestras del terror

Año:

1960

País:

Argentina

Género:

Terror, Crimen, Fantasía

Dirección:

Enrique Carreras

Guión:

Narciso Ibáñez Serrador (como Luis Peñafiel), Rodolfo M. Taboada (Cuentos: Edgar Allan Poe)

Duración:

115 min



Reparto:



Narciso Ibáñez Menta, Osvaldo Pacheco, Inés Moreno, Carlos Estrada, Narciso Ibáñez Serrador, Mercedes Carreras, Lilian Valmar, Silvia Montanari, Adolfo Linvel



Datos del archivo:



Idioma:

Español

Calidad:

VHSRip

Resolución:

656x512

Formato:

AVI

Tamaño:

1,36 GB


Sinopsis:
Una noche de tormenta, una criada recibe la llamada de los señores de la casa diciéndole que debido a la climatología se retrasarán. Para hacer tiempo, la muchacha comienza a leer un libro que encuentra sobre una mesa, titulado "Obras maestras del terror", el cual contiene tres historias del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (Las 3 fueron adaptadas en 1949 por Narciso Ibáñez Serrador): -El caso del Sr. Valdemar: Un científico experimenta con la magnetización (hipnósis) como cura para las enfermedades mentales. Su discípulo más fiel cae presa de una enfermedad mortal, y el científico tendrá oportunidad de probar si el magnetismo puede preservar al individuo de la Muerte. -El tonel del amontillado: El Sr. Samivet es un aburrido viñatero cuya esposa clama, luego de tres años de matrimonio, por alguna diversión que rompa la rutina. Pero las fiestas de la vendimia que se realizan ya son costumbre para ella. Hasta que llega un joven y apuesto buhonero, que enamora a la mujer, provocando la venganza más terrible por parte del tranquilo Samivet. -El corazón delator: Un joven vive con el viejo dueño de una relojería que posee un ojo de vidrio. A medida que en el joven va creciendo el odio, éste se concentra en el macabro ojo. La tragedia no tarda en desencadenarse. (FILMAFFINITY)


Uno de los actores más sobresalientes que ha dado España, a pesar de que su legado parezca estar en un segundo plano eclipsado por el éxito de su hijo, ha sido Narciso Ibáñez Menta. Asturiano de nacimiento, e hijo de actores, debutó en la que sería su profesión cuando aún era sólo un bebé, convirtiéndose pronto en niño prodigio, y desarrollando una carrera en la que cultivó tanto el cine como el teatro y la televisión, medio este último donde logró alcanzar una gran popularidad en España gracias a los trabajos de corte fantástico que realizó al alimón con su hijo Chicho Ibáñez Serrador, etapa ésta en la que destaca por encima de todo la mítica serie Historias para no dormir. Lo que muy poca gente sabe es que la génesis de ésta es Obras maestras del terror, serie que había venido realizando el asturiano en Argentina, país que lo adoptó, y en el que desarrolló gran parte de su carrera, y donde hoy en día es venerada su figura como la de toda una estrella, existiendo varios clubes de fans y páginas web dedicadas a su memoria.

Debido al éxito cosechado por la citada serie en el país de los gauchos, se llevó a cabo la cinta que nos ocupa, adaptación cinematográfica de las historias “El caso del señor Valdemar”, “El barril de amontillado” y “El corazón delator”, todas originales del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, y que ya habían sido llevadas anteriormente a la pequeña pantalla por Ibáñez Menta dentro de la serie de homónimo nombre al film y que volvería a interpretar tiempo después, ya en España, dentro de Historias para no dormir.

Guionizada por Luis Peñafiel, sempiterno seudónimo de Narciso (Chicho) Ibáñez Serrador, y dirigida por Enrique Carreras (aunque en este punto haya sitio para las conjeturas, pues no son pocas las voces que adjudican la realización a los Ibáñez, padre e hijo), el film es todo un tour de force para Ibáñez Menta, quien sale airoso debido a su innato talento interpretativo, ofreciendo unas hipnóticas recreaciones de tres personajes completamente distintos donde, al tiempo, puede desarrollar su don para el maquillaje, técnica ésta que decía haber perfeccionado gracias a los consejos recibidos del mismísimo Lon Chaney en una de sus estancias en Hollywood. Y es que, tanto las caracterizaciones como la actuación que efectúa el protagonista, son tan exultantes que apenas hay dos actores a lo largo de todo el film, Carlos Estrada y Chicho, que logran hacer algo de sombra a un Ibáñez Menta en estado de gracia, dando la impresión de que el resto del reparto sólo figura para hacer bulto.

Es curioso comprobar las múltiples coincidencias que se dan entre esta película y la estupenda y posterior Historias de terror (Tales of Terror, 1962) de Roger Corman. Ambas están compuestas por tres sketches independientes, dándose la circunstancia de que dos de ellos, “El barril de amontillado” y “El caso del señor Valdemar”. se repiten en ambas películas, siendo menos fieles con el relato literario las adaptaciones de Corman; como muestra, el capítulo que narra “El barril de amontillado” es fusionado con “El gato negro” en el guión de Matheson. Estas similitudes también se dan en detalles tan nimios como en la forma de acabar cada una de las historias, en el caso del metraje argentino, mostrando una hoja del libro que está leyendo la criada, en el caso de la americana, sobreimpresionando en la imagen las últimas frases del relato. Teniendo en cuenta que Obras maestras del terror fue distribuida en Estados Unidos, no sería muy descabellado pensar que el destajista rey de la serie B se inspirara en ella para dar forma a su película.

Con una factura técnica más que correcta dentro de su formalidad clásica, a pesar de que cojee en algunos aspectos menores, caso del flojo hilo conductor de la trama, el cual sólo es un pretexto para engarzar las tres historias, restando así sensación de unidad al producto final, y de cierta teatralidad en algunos pasajes, no hay duda de que estamos ante toda una obra maestra, cumbre del cine de terror argentino, y me atrevería a decir que de todo el sub-continente, muy por encima de los delirios del brasileño Mojica Morins, auténtico icono del género en Suramérica, donde también encontramos cabida para guiños a otros referentes literarios (caso del viejo relojero, trasunto del Ebenezer Scrooge de Cuento de Navidad de Charles Dickens), suponiendo la cabeza visible del bagaje profesional de Ibáñez Menta al otro lado del charco, obra que es, al menos la televisiva, la más numerosa, de difícil acceso, ya que la mayoría de los trabajos realizados por el actor para el medio catódico están perdidos para siempre, ya que fueron emitidos en directo y no se efectuó grabación de ellos, y que permanece a la espera a ser (re)descubierta en nuestro país para dar fe del talento de un artista que no ha sido profeta en su tierra, y para el que aún continuamos esperando que sea reconocida y valorada su valía en toda su amplitud.

José Luis Salvador Estébenez (Madrid, España)



Capturas:
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Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

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