martes, 4 de septiembre de 2012

The Hound of the Baskervilles (Terence Fisher, 1959)




El perro de Baskerville / El sabueso de los Baskerville

Ficha Técnica:

Título original:

The Hound of the Baskervilles

Año:

1959

País:

Reino Unido

Género:

Terror. Intriga

Dirección:

Terence Fisher

Guión:

Peter Bryan (Novela: Arthur Conan Doyle)

Duración:

86 min

Reparto:

Peter Cushing, Andre Morell, Christopher Lee, Marla Landi, Ewen Solon, David Oxley, Francis de Wolf, Miles Malleson, John Le Mesurier, Sam Kydd

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs en inglés, frances y español (idx/sub)

Calidad:

BDRip

Resolución:

768x460

Formato:

MKV

Tamaño:

1,52 GB


Sinopsis:
Adaptación de una novela del escritor inglés Arthur Conan Doyle. Sobre los Baskerville pesa una maldición que ha traído muerte y desgracias sin cuento a las sucesivas generaciones de la familia. Cuando Sir Charles Baskerville aparece muerto en los páramos, Sherlock Holmes sospecha que el único miembro de la familia que permanece vivo, Sir Henry, será la siguiente víctima, pero no a causa de la maldición, sino debido a la ambición de alguien que saldría muy beneficiado de su muerte. El famoso detective sabe que debe descubrir al asesino antes de que sea demasiado tarde. (FILMAFFINITY)


CAPTURAS:

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The Curse of Frankenstein (Terence Fisher, 1957)



La maldición de Frankenstein

Ficha Técnica:

Título original:

The Curse of Frankenstein

Año:

1957

País:

Reino Unido

Género:

Terror

Dirección:

Terence Fisher

Guión:

Jimmy Sangster

Duración:

80 min

Reparto:

Peter Cushing, Hazel Court, Robert Urquhart, Christopher Lee, Melvyn Hayes, Valerie Gaunt, Paul Hardtmuth, Noel Hood

Datos del archivo

Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

720 x 416

Formato:

AVI

Tamaño:

778 MB


Sinopsis:
Condenado a muerte por una serie de crímenes que no ha cometido, el Barón Victor Frankenstein trata en vano de explicar a sus carceleros que el autor de esas muertes es un monstruoso ser, creado por él en su laboratorio secreto. Su diabólica ambición de crear vida llevó a Frankenstein a desafiar a Dios, fabricando un ser abominable a partir de cadáveres. (FILMAFFINITY)

Fue tras el éxito obtenido con la película El experimento del Dr. Quatermass (1955) y sus posteriores secuelas que la Hammer volcó todos sus esfuerzos a la producción de realizaciones pertenecientes al género fantástico. Si bien estas cintas habían logrado asentar al estudio y presentarlo como una productora solvente y capaz de realizar films de calidad, no fue hasta The Curse of Frankenstein que la Hammer logra romper con las normas impuestas hasta el momento en el género fantástico, haciendo gala de un estilo propio, que a la postre sería inseparable de la propia iconografía del estudio inglés. En gran medida esto se logró gracias al innovador trabajo de Terence Fisher, Jimmy Sangster y el equipo técnico que a partir de este momento prácticamente formarían un grupo inseparable.

La idea para este proyecto surgió a partir de una sugerencia que Jack Goodlatte, el manager de la ABC, otorgó a sus colegas James y Michael Carreras sobre lo interesante que sería producir una nueva versión acerca del mito de Frankenstein. La productora sabía que la novela de Mary Shelley estaba libre de derechos de autor, por lo que se le pidió al norteamericano Milton Subotsky que escribiera el guión de una película basada en la novela de la escritora. Pese a que Subotsky pasaría a la historia cinematográfica por ser uno de los mandamases de la Amicus, reconocida productora de terror británica que trabajaría paralelamente a la Hammer, utilizando incluso muchos de sus profesionales, el guión que escribió bajo el nombre de Frankenstein and the Monster resultó ser un fracaso que presentaba bastantes dificultades legales por su extremo parecido con la cinta Frankenstein (1931), dirigida por James Whale para la Universal.

Fue por este motivo que el estudio decidió dejar la reescritura del guión a cargo de Jimmy Sangster, quien era el responsable del estupendo guión de la cinta X The Unknown (1956), y otorgarle a Terence Fisher la dirección del film, quien hasta el momento no había demostrado todo su potencial. El guión presentó algunos problemas legales, ya que aunque la novela se encontraba libre de trabas para su explotación, no lo estaba así el maquillaje de Jack Pierce que Boris Karloff había lucido en los clásicos de la Universal. Por esta razón fue que Roy Ashton tuvo que realizar un nuevo diseño de maquillaje, que no estuvo exento de críticas en su tiempo por su supuesta baja calidad. El presupuesto de 70.000 libras aproximadamente permitió que se utilizara por primera vez el color en una película de terror británica, característica que sin duda significó un gran gancho comercial y que provocó el asombro y las quejas de cierta parte de la crítica. Pese a la diferencia de opiniones, con esto la Hammer se encargaba de emprender una nueva era dentro del cine británico y del género del terror.

El mayor logro que presenta la relectura realizada por Jimmy Sangster a la serie de la Universal, y a la misma novela de Mary Shelley, es el mayor protagonismo conferido al propio doctor Frankenstein, un personaje que se iría enriqueciendo a lo largo de toda la saga que la Hammer propondría después del éxito comercial obtenido con esta cinta. El ejemplo más claro de que el barón es el centro de la historia es cuando, por medio de un flashback, somos testigos de una parte de su infancia. El joven barón acaba de perder a su madre, y sus familiares están como buitres sobre él, debido a la fortuna que ha heredado. Sin embargo, el chico ya demuestra tener una inteligencia superior a la media, contratando incluso los servicios de Paul, un tutor que comparte las ansías de experimentar del curioso muchacho. De esta forma, por medio de un encadenado de secuencias, vemos como Paul enseña al adolescente desde los conocimientos más básicos hasta la física más compleja, hasta llegar al momento donde logran su primer éxito en conjunto al volver a la vida a un pequeño perro.

Pero para el barón esto es sólo el principio: su mayor deseo ahora será trabajar con un cuerpo humano, volver a la vida a un muerto, jugar a ser Dios. Es a partir de este momento que saldrá a la luz el carácter agresivo del que es dueño Victor, carácter que en las posteriores entregas será cada vez más violento. Al mismo tiempo, se expone la serie de contradicciones de la que es víctima el protagonista: Frankenstein es un ególatra que desprecia a sus colegas, sin embargo argumenta que sus experimentos los efectúa por ellos, a favor de la humanidad; desea que la criatura sea la más perfecta, poseedora de las mejores manos y el mejor cerebro, pero, ¿con qué fin?... ¿Para parecerse a él? Incluso en la primera escena de la película, Sangster pone en manifiesto que el barón es un personaje lleno de contradicciones; es nada menos que un cura, representante de la sociedad, del orden impuesto y natural de las cosas, y sobre todo, de la religión contra la que ha atentando, la única persona que puede salvarle de ser guillotinado.

Las actuaciones son impecables, pasando por Peter Cushing, que hace un estupendo trabajo personificando al obsesivo y megalómano doctor Frankenstein, hasta Christopher Lee, actor contratado por el estudio debido a su enorme talla y sus experiencias con el mimo. Cushing, por su parte, era un gran admirador del trabajo de Boris Karloff, por lo que al enterarse de la posible adaptación por parte de la Hammer de la novela de Mary Shelley, le pidió a su agente que le consiguiera un rol en dicha película. Tanto Cushing como Lee pasarían a ser reconocidos como los dos actores más icónicos del estudio, pasando a la historia como dos de los intérpretes del cine fantástico más populares de todos los tiempos. Pero no sólo las actuaciones son destacables, la dirección artística de Bernard Robinson, pese a la falta de presupuesto, resulta elogiable, en especial a lo que se refiere con el laboratorio del barón. De igual forma, tanto Jack Asher, a cargo de la fotografía, como James Bernard con su banda sonora, lograr crear esa atmósfera tan propia de las cintas de la casa del martillo.

El film fue detestado por gran parte de la crítica y de los censores al momento de su estreno, quienes tildaron a la producción como "sólo para sádicos", ubicándola incluso "entre la media docena de films más repulsivos jamás presenciados". De todas formas, el éxito de la cinta fue inmenso, engrosando las arcas del estudio con dos millones de libras. Debido a esto, Carreras y compañía centraron su atención en la explotación del resto de los éxitos de la Universal, sobre todo en la película sobre el conde Drácula que había protagonizado Bela Lugosi.

Por cintas como esta es que hoy en día Fisher es considerado como un verdadero maestro. Si bien esta película supone más un acercamiento al melodrama de época con elementos macabros y sádicos, es una excelente muestra del estilo tan propio que exhibirían las siguientes producciones de la Hammer, al mismo tiempo que marcaba el inicio del terror gótico británico. (Fantomas: CinemaScope)




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Twins of Evil (John Hough, 1971)




Drácula y las mellizas / Las hijas de Drácula

Ficha Técnica:

Título original:

Twins of Evil

Año:

1971

País:

Reino Unido

Género:

Terror

Dirección:

John Hough

Guión:

Tudor Gates

Duración:

84 min

Reparto:

Peter Cushing, Mary Collinson, Madelaine Collinson, Dennis Price, Isobel Black, Kathleen Byron, Damien Thomas, David Warbeck, Harvey Hall, Alex Scott, Judy Matheson, Luan Peters, Sheelah Wilcocks, Katya Wyeth

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

720 x 400

Formato:

AVI

Tamaño:

965 MB


Sinopsis:
Su interés por el satanismo, lleva al Conde Karstein a resucitar a Mircalla Karnstein, para que lo inicie en el vampirismo. A partir de entonces, los asesinatos se suceden sin tregua. Gustav Weil, el líder del grupo puritano "La Hermandad", dirige a sus hombres en la búsqueda y destrucción del mal. Frieda, una de sus sobrinas, ha sido vampirizada. (FILMAFFINITY)

Twins of Evil es una película de terror dirigida en 1971 por John Hough y producida por la Hammer, que cierra la Trilogía de los Karnstein. En España se estrenó como Drácula y las mellizas, un truco publicitario, ya que el famoso conde de Bram Stoker no aparece en ningún momento. En cambio, la fuente de inspiración de esta película es el relato Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu. De los tres títulos de la trilogía, este es el único que logró superar la censura y estrenarse en España. (Ramirez)

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Drácula y las mellizas (Twins of Evil, 1971) es la tercera parte y broche final (oficial) de la serie de los Karnstein rodada por la Hammer y uno de los más sólidos trabajos de los años 70 de la productora británica.

La película se aleja de las dos entregas anteriores de la saga al tomar como protagonista no a la Condesa Mircalla Karnstein (quien aquí se limita a tener un pequeño cameo, encarnada por Katya Wyeth, tras ser ofrecido el papel a Ingrid Pitt), sino a un descendiente de esta corrupta estirpe, un Conde protegido por el propio monarca del país y que, gracias a esta protección, realiza todo tipo de desmanes sin que nadie pueda tocarlo. Su amor por el mal culminará con su conversión en un vampiro sediento de la sangre de las sobrinas gemelas de su némesis, Gustav Weil. Nos encontramos así con el enfrenamiento entre dos facciones contrapuestas, Weil y sus exaltados por un lado, y Karnstein y sus acólitos por otro, que más que librar un lucha entre el bien y el mal representa la imposición de su domino sobre el pueblo.

Se aleja así esta película del esquema tradicional del género: no hay aquí un Van Helsing de noble corazón, sino un grupo de fanáticos que disfruta quemando a mujeres inocentes y a todo aquel que ose pensar de un modo diferente a ellos. Nos hallamos, por tanto, con una cinta de vampiros con influencias del western (sirva como ejemplo la presentación de Cushing y los suyos a caballo) y un tono algo más épico de lo habitual (ese final totalmente alejado de lo que era tradicional en la Hammer).

Gran parte del éxito de este enfrentamiento hay que achacárselo al estupendo trabajo de los dos actores que personifican a los dos grandes antagonistas. Damien Thomas compone un Conde Karnstein de claras influencias byronianas realmente estupendo, carismático y amedrentador a un tiempo. Cushing, por su parte, está realmente sublime; pese a que poco tiempo antes perdió a su mujer, el actor realiza aquí una de sus más grandes interpretaciones. En su rostro se percibe toda la amargura, la mezquindad, la morbosidad y el ciego fanatismo del inquisidor, de aquel que, por qué no decirlo, se siente atraído y asqueado a un tiempo por aquello contra lo que lucha, aquel que destruye a los demás por no aceptar su propios impulsos o no saberlos combatir de otra forma y que, en cierto modo, se convierte en promotor de su propia desgracia.

La lucha entre oscuridad y luz se ve aquí personificada por las dos hermanas. La rebelde Frieda, incapaz de doblegarse a la dictadura de su tío, se va acercando de forma paulatina al lado oscuro, a la par que se siente irremisiblemente atraída hacia Karnstein; la dócil Maria, por su parte, se pliega como buenamente puede a la vida que les ha tocado y trata de que su hermana entre en razón. Una duplicidad de caracteres que, sin embargo, no será percibida por el cegado fanático, aunque sí por aquellos personajes, como la tía de las jóvenes o el profesor de música (David Warbeck), que de alguna forma intentan representar la voz de la cordura.

Cabe señalar como colofón de esta reseña que Dráculas y las mellizas ha arrastrado cierta fama de película con una importante carga erótica. Nada más lejos de la realidad, puesto que no solo es la entrega de la trilogía Karnstein en particular que menos carne muestra (de ahí que fuera la única que se estrenara oficialmente en nuestro país, aunque fue la inauguradora de una cierta apertura en ese sentido), sino también de la Hammer de los 70. En fin, una muestra más de la facilidad con la que se cuelgan etiquetas sin sentido en el Séptimo Arte; supongo que el contar con dos playmates como las hermanas Collinson en el reparto era un bocado demasiado tentador para los amantes del hablar sin fundamento. (Ana Morán Infiesta: Pasadizo)



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Dr. Jekyll & Sister Hyde (Roy Ward Baker, 1971)




Dr. Jekyll y su hermana Hyde

Ficha Técnica:

Título original:

Dr. Jekyll & Sister Hyde

Año:

1971

País:

Reino Unido

Género:

Terror

Dirección:

Roy Ward Baker

Guión:

Brian Clemens (Novela: Robert Louis Stevenson)

Duración:

93 min

Reparto:

Ralph Bates, Martine Beswick, Gerald Sim, Lewis Fiander, Dorothy Alison, Susan Brodick, Ivor Dean, Tony Calvin, Paul Whitsun-Jones, Philip Madoc

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip de Ramirez

Resolución:

720 x 384

Formato:

AVI

Tamaño:

741 MB


Sinopsis:
El Dr Jekyll experimenta en mujeres recién fallecidas, determinado a descubrir un elixir para la inmortalidad. En sus investigaciones, fabrica un brebaje que le convierte en una hermosa mujer, que se hace pasar por su hermana Hyde, y que se dedica a asesinar mujeres jóvenes para, de ese modo, poder continuar sus investigaciones como Jekyll. Sin embargo, con cada transformación, la hermana Hyde se convierte en la personalidad más dominante, dispuesta a suprimir al Dr. Jekyll para siempre. (FILMAFFINITY)

He de confesar que tengo especial cariño a esta ecléctica película de la Hammer, tal vez porque bajo su aparente falta de pretensiones encontramos una serie de lecturas muy sugestivas, consecuencia de la combinación de Jekyll y Hyde con Jack el Destripador.

Esta es una película que se disfruta mejor en un segundo visionado, ya que mientras en el primero nos quedamos con un simpático guión totalmente ecléctico y con la buena labor actoral, en el segundo se aprecian mejor las diversas lecturas que pueden tener los personajes.

Y es que reúne dos de los personajes que mejor definen la hipocresía de la sociedad victoriana, Jekyll y Jack el Destripador (uno ficticio, el otro real), hermanando así esta obra con algunas de las mejores del tándem Sangster/Fisher, donde la crítica a los valores victorianos está siempre presente.

Jekyll no deja de ser el típico victoriano que por un lado desea ocultar sus impulsos y por otro carece de la suficiente fuerza de voluntad para luchar contra ellos; aparentemente rechaza la espiral de violencia que se ha generado por sus peculiares necesidades de materia prima, pero continúa con su experimentación. Al principio disfruta dando rienda suelta a la personalidad de su Hyde femenina, pero en cuanto ésta demuestra tener una gran fuerza de voluntad, trata de anularla. A lo largo de todo el metraje su hipocresía se verá subrayada por su continua necesidad de justificar lo que está haciendo.

Hyde, por el contrario, no se ampara en momento alguno en falsas coartadas: cuando mata lo hace por puro instinto de supervivencia, para proteger ambas personalidades convirtiéndose así en instrumento de Jekyll, que recurre a ella cuando no puede actuar bajo su verdadera apariencia. Es además una mujer que no acepta el rol impuesto por la sociedad que le ha tocado padecer, tiene una personalidad fuerte y también tiene claro lo que quiere sea en el plano material, sea en el plano sexual. En cierto modo, y aunque Hyde represente el lado oscuro que todos tenemos, en esta obra es la personalidad que más simpatías despierta, al menos en el caso de quien esto escribe, ya que es más peligroso el asesino que cree estar actuando por una causa que justifica cualquier acción, por terrible que sea, que aquel que lo hace por supervivencia.

A la interesante relectura del mito de Jekyll y Hyde hay que añadir un interesante retrato de una sociedad que decía repudiar los crímenes del Destripador, pero que, por otro lado, tal vez por estar dirigidos contra prostitutas, tampoco se esforzó demasiado por poner una solución. Sorprende, en este aspecto, una ambientación bastante conseguida del Whitechapel de la época, oscuro, triste, donde las prostitutas ahogan sus penas en alcohol y son presa fácil de desaprensivos.

Roy Ward Baker, hábil artesano de la Hammer, logra aquí uno de sus mejores trabajos para la productora británica en los años en los que ésta exhalaba sus últimos estertores. Una obra que tal vez conecte mejor con el público de hoy en día, más habituado a un cine donde las fronteras entre géneros son cada vez más difusas, que con el de una década de los 70 en la que la Hammer no pudo adaptarse a las nuevas corrientes. (Ana Morán Infiesta: Pasadizo)




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Sidney (Paul Thomas Anderson, 1996)




Sidney

Ficha Técnica:

Título original:

Sidney

Año:

1996

País:

Estados Unidos

Género:

Drama. Thriller. Crimen. Juego

Dirección:

Paul Thomas Anderson

Guión:

Paul Thomas Anderson

Duración:

97 min

Reparto:

Philip Baker Hall, John C. Reilly, Gwyneth Paltrow, Samuel L. Jackson, Philip Seymour Hoffman,F. William Parker

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subtitulos en español (srt)

Calidad:

DVDrip

Resolución:

688 x 288

Formato:

AVI

Tamaño:

878 MB


Sinopsis:
John es un perdedor que vive en Reno y no tiene un dólar. Un día un misterioso hombre, Sydney, le invita a desayunar, y le ofrece la oportunidad de hacer dinero con él por los casinos. Dos años después, todo parece irles bien hasta que John se enamora de una camarera llamada Clementine, dispuesta a hacer lo que sea por conseguir dinero. (FILMAFFINITY)

John es un hombre sin perspectivas. Sólo quiere salir adelante en su vida, conseguir pasta para darle un entierro digno a su madre. Tirado en el exterior de una cafetería, verá como una oferta que no puede rechazar se le aparece de la nada. Duda, pero acepta. ¿Qué puede perder, si no tiene nada, salvo orgullo y miedo?

Sydney es un hombre de avanzada edad, que ha vivido más de lo que cualquiera vivirá nunca. Sereno, generoso, inteligente. Ofrece a John la oportunidad de dar un giro a su vida ante el relato que éste le cuenta. Es también una persona solitaria, que parece ocultar algo que le carcome por dentro. Habla despacio, razona. Piensa. Pero está solo y eso eclipsa cualquier virtud; la aplaca.

Clementine es una camarera que se gana la vida como puede, prostituyéndose a cambio de un dinero con el que salir adelante. Es bella, frágil, una muñeca rota a la que la vida ha tratado mal y que ha pagado sus excesos sin remisión.

Tres personajes, tres personas. John C. Reilly, Philip Baker Hall y Gwyneth Paltrow se entregan para dar luz a algunos de los mejores personajes del cine de Paul Thomas Anderson, que aquí ya despuntaba y demostraba que sabía mover la cámara, que tenía fuerza y estilo, elegancia. Planos largos, sobriedad en la puesta en escena, un guión de hierro, cuidado al máximo y tres interpretaciones para quitarse el sombrero. Sumándole varios secundarios de alto nivel (Samuel L. Jackson) y un habitual en el cine de PTA (Seymour Hoffman), sólo se da lugar a una de las óperas primas más libres, intensas y emocionantes del independiente americano de los noventa. Sólo un año más tarde Thomas Anderson se haría mayor con la sobresaliente Boogie Nights, pero aquí está su germen, un fresco de relaciones, gente atormentada que encuentra en la colaboración y la confianza un camino para seguir adelante, que se abre y se cierra de forma magistral. Cine negro, negrísimo, pero al mismo tiempo esperanzador. Una rara avis que merece ser recuperada del olvido a toda costa. (Caith_Sith, FilmAffinity)




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The Scarlet Empress (Josef von Sternberg, 1934)





Capricho imperial

Ficha Técnica:

Título original:

The Scarlet Empress (The Criterion Collection)

Año:

1934

País:

Estados Unidos

Género:

Drama. Histórico

Dirección:

Josef von Sternberg

Guión:

Josef von Sternberg

Duración:

90 min

Reparto:

Marlene Dietrich, John Lodge, Louise Dresser, Sam Jaffe, C. Aubrey Smith, Gavin Gordon

Datos del archivo

Idioma:

Inglés / español con subtítulos en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

512x368

Formato:

AVI

Tamaño:

947 MB


Sinopsis:
La princesa Sophia Federica (Dietrich) es educada desde que es una niña para convertirse en una reina. Al llegar a la adolescencia se concierta y celebra su matrimonio con el Gran Duque de Rusia Pedro (Sam Jaffe), futuro zar y un hombre enfermo en cuerpo y alma. La emperatriz Elizabeth hace que Sophia cambie su nombre por el de Catalina, aprenda ruso inmediatamente y que nunca hable su antigua lengua. Además, deberá procrear un heredero que asegure la continuación de la dinastía. Pero las relaciones con el inestable Pedro no van bien... (FILMAFFINITY)

Film realizado por Sternberg con la colaboración como protagonista de Marlene Dietrich. Escrito por Manuel Konroff, Eleanor McGeary y el realizador, se inspira libremente en el diario de Catalina II de Rusia. Se rueda en los estudios Paramount (Hollywood). Producido por Joseph von Sternberg, se estrena el 15-IX-1934 (EEUU).

La acción se inicia (1745) en Prusia y se desarrolla en Rusia, entre 1745 (boda de Catalina y Pedro) y 1762 (entronización de Catalina). La princesa Sofía Federica se casa por conveniencias políticas con el Gran Duque Pedro, sobrino de la zarina Isabel de Rusia y heredero del trono. Es rebautizada con el nombre de Catalina, se le impide hablar su lengua (alemán), se la mantiene alejada de todo lo que puede recordarle el país de origen y se le prohibe alejarse sola de Palacio. Madre de un hijo, futuro zar, es inteligente, hábil, hermosa y apasionada.

La película explica la situación de pobreza y sumisión en la que vive el pueblo ruso a mediados del s XVIII, en un tiempo dominado por el absolutismo y la crueldad de la zarina Isabel, hija de Pedro I. Recrea los interiores del Palacio imperial ruso con imágenes (pinturas), figuras (esculturas, gárgolas, sillas, candelabros, puertas) y arquitectura imaginarias, no históricas, de formas exageradamente siniestras, que facilitan la creación de una atmósfera opresiva y claustrofóbica. Catalina se siente amenazada, pero su instinto de supervivencia y su fina inteligencia le hacen ver cuáles son las cartas que ha de jugar en un mundo de intrigas para obtener apoyos y amparo. La narración se basa en intervenciones de un narrador, en carteles fijos que recuerdan el cine mudo y en los diálogos, pero sobre todo en las imágenes. El discurso visual, cuidado, barroco y expresionista, deviene la dimensión principal del film. A través de él, Sternberg proyecta sus ideas, indicaciones y propuestas. La cinta está salpicada de un humor abundante, con referencias tan significativas como la conversación entre Pedro y Catalina en el comedor a través de un sirviente, la lectura familiar de la carta de Federico de Prusia, los besamanos de Sofía, Catalina con miriñaque en el vestidor, etc.

La música, con arreglos de W. Franke Harling, John M. Leipold y Milan Roder, está tomada de pasajes de grandes músicos. A los créditos inciales se superpone un fragmento de la Sinfonía nº 4 de Tchaikovsky, la entronización de Catalina va acompañada de la "Marcha eslava" (Tchaikovsky), los pasajes alegres se apoyan en fragmentos de "Sueños de una noche de verano" (Mendelssohn), el banquete de boda se acompaña de una composición de violín del propio Sternberg. En varias ocasiones se oyen fragmentos de "Las Walkirias" (Richard Wagner). La fotografía, de Bert Glennon ("La diligencia", 1939), ofrece un notable trabajo de cámara, que explicita o subraya el significado de las cosas (grupo de muchachas para abrir/cerrar una puerta). Una fiesta para la vista y el oído. (Miquel, FilmAffinity)




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Dr. M (Claude Chabrol, 1990)




Dr. M / Corporación para el crimen

Ficha Técnica:

Título original:

Dr. M

Año:

1990

País:

Francia, Alemania, Italia

Género:

Drama, Ciencia Ficción, Intriga, Terror

Dirección:

Claude Chabrol

Guión:

Norbert Jacques (Novela: "Mabuse der Spieler"), Thomas Bauermeister (historia), Claude Chabrol, Sollace Mitchell

Duración:

01:51:20

Reparto:

Alan Bates, Jennifer Beals, Jan Niklas

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DvdRip

Resolución:

640 x 480

Formato:

.AVI

Tamaño:

824 MB


Sinopsis:
En este drama futurista, los habitantes de una ciudad con grandes niveles de estrés están conmocionados por una serie de suicidios espectaculares. Un agente de policía investiga a la bella y enigmática Sonua, que revelará un complot para manipular a la población a través de la hipnosis de masas. (FILMAFFINITY)


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Un homme et une femme (Claude Lelouch, 1966)



Un hombre y una mujer

Ficha Técnica:

Título original:

Un homme et une femme

Año:

1966

País:

Francia

Género:

Drama. Romance

Dirección:

Claude Lelouch

Guión:

Claude Lelouch y Pierre Uytterhoeven

Duración:

01:43:07

Reparto:

Anouk Aimée, Jean-Louis Trintignant, Pierre Barouh, Valérie Lagrange, Simone Paris, Paul le Person.

Datos del archivo

Idioma:

Francés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip gracias a parangutin

Resolución:

704 x 400

Formato:

avi

Tamaño:

699 Mb


Sinopsis:
Anne es una joven viuda que tiene una hija pequeña y cuyo marido murió durante el rodaje de una escena peligrosa. Ella también trabaja en el mundo del cine. Jean-Louis Duroc es también un joven viudo que tiene un hijo de corta edad; es un hombre más bien triste e introvertido. (FILMAFFINITY)


1966: 2 Oscars: Mejor película de habla no inglesa, guión original. 4 nominaciones
1966: Festival de Cannes: Palma de Oro (mejor película) y Premio OCIC

No me cabe duda de que el Óscar a la mejor película de habla no inglesa de 1966 fue más que merecido para este bellísimo drama romántico que narra de un modo original, seductor y cautivador el naciente amor entre Jean-Louis, un piloto de rallies, y Anne, que trabaja en la industria del cine como técnica de cámara. Ambos viudos, y con hijos.
Lelouch hizo gala de su maestría artística y narrativa para dar lugar a una película plena de romanticismo por los cuatro costados, pero que elude brillantemente los tópicos empalagosos y los sentimentalismos facilones.

Sin duda, Lelouch quiso experimentar con la imagen y el modo de contar la historia, jugar con la técnica visual y narrativa para ofrecer algo diferente y fresco. Y lo consiguió con su fotografía que combina el color y el blanco y negro, creando un marco afectivo que oscila entre el pasado (sus anteriores vidas matrimoniales) y el presente (la relación que comienza a surgir entre ellos). Lo consiguió con los encuadres de la atrevida cámara, los planos, los escenarios y los paisajes. El director filmó un derroche absoluto de instantes preciosos captados por su personalísima cámara: un embarcadero al atardecer, por el que pasea un hombre llevando a su perro de la correa, mientras Anne comenta, con voz embelesada, que hombre y perro llevan el mismo paso; una playa en un día nublado, con los dos adultos y los dos niños que se están conociendo; Jean-Louis y su hijo, conduciendo a la orilla del mar; flashes del pasado de Anne cuando era feliz con su marido en el rodaje de las películas en las que él trabajaba como especialista en escenas peligrosas... Y, sobre todo, el impacto de los primeros planos que nos acercan extraordinariamente a los protagonistas.

Entre escenas en las que se vive felizmente el momento, conversaciones espontáneas, risas ante un divertido Jean-Louis, adrenalina incluida con las escenas de las carreras, y en definitiva el embrujo de la soberbia imagen cambiante e inquieta, pasional como ese amor ilusionado que empieza a brotar entre ese hombre y esa mujer que han tenido ya su tanda de sufrimientos en un pasado cercano, y que han elegido este momento para empezar a decir adiós a lo anterior y abrirse a lo nuevo. No sin dudas ni sin obstáculos, no sin que sus escarceos estén marcados por las inseguridades. Como en todo amor que se despierta.

Anouk Aimée y Jean-Lous Trintignant personifican a ese par de incipientes enamorados con una riqueza de matices que permanecen en la retina y en la memoria durante mucho tiempo.

Como colofón, una banda sonora archiconocida, con ese tema principal que a cualquiera le suena: "Un homme et une femme", compuesta por Francis Lai. Uno de los temas musicales por excelencia sobre el amor, que te anima a enamorarte un poco más del halo eternamente romántico de Francia (esté más o menos justificado, pero lo cierto es que se lo ha granjeado a pulso), a enamorarte un poco más de esos directores franceses expertos en retratar dicho halo, y, ante todo, a enamorarte de esas historias sencillas, cotidianas, próximas. Y a volver a enamorarte del amor. (Vivoleyendo, FilmAffinity)




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The Night of the Hunter (Charles Laughton, 1955)




La noche del cazador

Ficha Técnica:

Título original:

The Night of the Hunter (The Criterion Collection)

Año:

1955

País:

Estados Unidos

Género:

Drama, Suspenso

Dirección:

Charles Laughton

Guión:

James Agee (Novela: David Grubb)

Duración:

93 min

Reparto:

Robert Mitchum, Billy Chapin, Sally Ann Bruce, Shelley Winters, Lillian Gish, Peter Graves, Evely Varden, James Gleason

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs en español (srt) e inglés (contenedor MKV)

Calidad:

BDRip

Resolución:

798 x 480

Formato:

MKV

Tamaño:

444 MB


Sinopsis:

Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. En la cárcel, antes de ser ejecutado, comparte celda con Harry Powell y en sueños habla del dinero. Tras ser puesto en libertad, Powell, obsesionado por apoderarse del botín, va al pueblo de Harper, enamora a su viuda y se casa con ella. (FILMAFFINITY)

En la infancia todo es simple, todo es blanco o negro. No hay caballos pintos al galope con músculos en tensión, eso son matices, sino que los caballos van al trote como si fueran de cartón, y las persecuciones son lentas porque el mundo es para siempre y en ellas no se corre, se resbala. La muerte se presenta como un espectro de una extraña belleza de trazo grueso, sin detalle; melancólica pero no traumática.

Es curioso que Laughton odiara a los niños porque supo retratar perfectamente la onírica visión del mundo que, desde la infancia, se tiene de las cosas. Un mundo de juguete, con agitados estanques de colores en lugar de ríos y telones oscuros con purpurina suplantando la estrellada y eterna noche del cazador. Y es que a veces la película parece transcurrir en la habitación de un niño, tal es el efecto de los decorados o localizaciones, y no en un campo o en un pueblo sureño.

Y por supuesto, los malos son tipos que saltan y chillan como monos.

Esa visión maniquea de las cosas es propia de la infancia. Los malos, muy malos; los buenos... muy buenos. Pero no se nos presenta con moralina, creo yo, sino con mordacidad. La visión de alguien que retrata con nostalgia el encanto de la infancia pero que a la vez tenía alergia a los niños. Y eso no es contradictorio, es una evolución natural del cínico hacia la resignación del que reclama la sencillez de la infancia aún sabiendo que ese plazo caduco lleva el germen de la depravación, la incoherencia, el puritanismo y la codicia.

No es moralina ensalzar a los niños, por tanto, todo lo contrario. Porque la mejor forma de mostrar el sinsentido de los adultos es hacerlo desde el esquematismo infantil y el esquematismo de ese sur arquetípico. Pero en esa sencillez hay una mirada burlona, obscena, cínica, a la degeneración del paso del tiempo que nos convierte en viejos obsesionados con los juguetes del dinero, el sexo y el perdón de los pecados. Amén. No es Mitchum (y lo que representa) el único que sale escaldado en esta cinta.

Por todo ello, Laughton no ensalza la niñez por moralina, creo yo. Lo hace más bien por resignación. De hecho, ni siquiera creo que la ensalce propiamente hablando. Y es que creo que es un reflejo de escepticismo coñón lo que se dibuja en la mirada perdida de Lillian Gish al final de la cinta. Un reflejo que no es de Gish, sino de Laughton; un reflejo que configura el edulcorado speech final como broma última. Como ridiculización de la visión adulta que considera la infancia una esperanza.

Laughton no presenta la niñez como esperanza, sino como inevitable período de incubación. (Bloomsday, FilmAffinity)




CAPTURAS:

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