miércoles, 4 de julio de 2012

Tsubaki Sanjûrô (Akira Kurosawa, 1962)




Sanjuro

Ficha Técnica:

Título original:

Tsubaki Sanjúrô (The Criterion Collection)

Año:

1962

País:

Japón

Género:

Acción, aventuras, Japón feudal, Samurais

Dirección:

Akira Kurosawa

Guión:

Ryûzô Kikushima, Hideo Oguni, Akira Kurosawa, Shûgorô Yamamoto (novela: "Nichinichi heian")

Duración:

96 min

Reparto:

Toshirô Mifune, Tatsuya Nakadai, Keiju Kobayashi

Datos del archivo:

Idioma:

Japonés, subs en inglés y español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

864 x 368

Formato:

MKV

Tamaño:

1,45 GB


Sinopsis:
En el Japón de la era Tokugawa, un grupo de nueve jóvenes samuráis está decidido a acabar con la corrupción reinante y a acabar con todos los que están relacionados con ella. Consiguen el apoyo del inspector de policía Kikui y se preparan para llevar a cabo su plan. Poco después, aparece Sajuro, un personaje salido de entre las sombras, que empezará a actuar y a poner orden en medio del caos. (FILMAFFINITY)

A lo largo de la historia del cine, el éxito obtenido por una película que versa sobre un personaje pintoresco y atractivo con el que el público pueda sentir una empatía absoluta ha dado como resultado la continuación de las andanzas de ese citado personaje en más películas. Algunas, secuelas normales que relatan lo sucedido después de lo acontecido al final de la película original. En otras ocasiones se limitan a explicar otras peripecias vividas por el protagonista da igual si antes o después de lo que mostraba la primera entrega.

Si bien es cierto que muchas veces esas continuaciones han sido puramente por motivos comerciales (Si bien no, el 90% de las veces es así), que se preocupan en rodar cuanto más rápido mejor una nueva entrega para tenerla a punto, en otras muy especiales la colaboración entre director y actor ha sido tan fructífera y satisfactoria unida a la satisfacción obtenida con el resultado que deciden continuar probando con el mismo personaje. Es el caso de Steven Speilberg e Indiana Jones, es el caso de James Cameron y el T-800 por ejemplo y es el caso de Akira Kurosawa y Sanjuro.

Sanjuro no está planteada como una secuela al uso sino como una muestra de otro pedazo de las aventuras que rodean al personaje de Sanjuro, que nos fue presentado en el largometraje Yojimbo (Yojimbo, 1961). El simpático samurai en esta ocasión y de forma muy parecida a la anterior se verá en medio de un conflicto que tras probar los dos bandos, será de nuevo él el detonante y causante de la resolución de tal conflicto.

La principal diferencia y por lo tanto su aspecto más interesante radica en la evolución del personaje.

Kurosawa urde una trama mucho más simple que la anterior para que sea un cúmulo de situaciones que sirvan para el desarrollo del personaje, el motor de la historia. Sanjuro, protagonista absoluto y presente en el 95% de los planos es el desencadenante de cada una de las tramas y percances que se van sucediendo. Por ello, la película va evolucionando en paralelo a él. En esta ocasión, a pesar de contar con los mismos guiños y defectos que los que ya conocíamos, Sanjuro toma partido por primera vez con una causa y actuará en consecuencia. De un modo u otro aflorarán los valores del verdadero samurai, aquellos que tenía olvidados bajo la sangre que compraba su katana. Él será consciente de su propia condición, y aceptando esa posición que ha empezado a descubrir decide llevarla hasta el límite para así probarse a si mismo que en el fondo y como dice la dama es una buena persona.

Así pues, el rudo guerrero sentirá por primera vez el peso de las palabras que le afectarán más que un mandoble de la espada con la que él acostumbra a matar. Esa determinación será la que le haga abandonar su frialdad hacia todo lo que no sea el dinero para luchar por una causa aún sabiendo que él mismo no tiene salvación.

En un desenlace lírico que bordea el homenaje al de Centauros del desierto (The Searchers. John Ford, 1956) y del mismo modo que el personaje de Ethan Edwards, Sanjuro se marcha por el horizonte sin un lugar al que ir, sin un lugar al que agarrarse tras haber espetado a los jóvenes en un acto de conciencia e iluminación que ellos aún están a tiempo de ser espadas envainadas, las verdaderamente bonitas, no como él, una espada desenvainada que ya no tiene remedio. Un desenlace orgulloso y épico el que brinda el cineasta a su criatura mostrando ya su cariño a un personaje que prefiere salvar antes que dejarlo ir sin remisión alguna puesto que Sanjuro se alejará con la posesión más preciada para un samurai y para un hombre. Su honor y su dignidad.

La complicidad con su muso, Toshirô Mifune y su implicación con el personaje es sin duda alguna la mayor virtud de la película. La identificación de Mifune con su personaje en una interpretación portentosa, que varía del patetismo de la primera vez que vimos al personaje hacia la evolución que va sufriendo pero sin dejar los viejos hábitos como el tocarse la barba o los gestos que acompañaban al yojimbo en su primera entrega no hace sino que apoyar la sutilidad y cariño con el que ambos instigadores y máximos responsables del producto se han volcado a la hora de retratar un personaje que del mismo modo que podría ser el Antoine Doiniel de Truffaut, queda arraigado en la memoria del espectador al asociar a Mifune y Kurosawa (entre otros claro está, porque su colaboración perduró a lo largo de dieciséis títulos).

Consciente de la poca importancia de la historia que cuenta y la trama que la crea, Kurosawa se centra única y exclusivamente en la puesta en escena para retratar un largometraje que Mifune lleva como y por donde quiere.

Gracias a una dirección milimétricamente calculada hasta lo más mínimo, una composición de los encuadres rica hasta el detalle y una consecución de un estilo lo más parecido a la anterior aparición en las pantallas de Sanjuro, lima las deficiencias de una muy débil consistencia dramática. La perfección técnica que demuestra el cineasta japonés choca sobremanera con la simplicidad del guión, pero que Kurosawa se permite el lujo de taparlo con detalles magistrales como son el cierre de la película con el mismo plano y la misma música que abría Yojimbo dándole una posible estructura circular y atemporal, pero que al conocer la evolución de su protagonista tiene un peso mucho más dramático, o de nuevo la forma tan estilizada de la utilización de la violencia, mostrada de nuevo aquí con la menos cantidad posibles de cortes, dejando el encuadre libre para que se desarrolle todo cuanto más cercano a la realidad mejor. Una violencia que evoluciona de igual modo que su protagonista, que al final no quiere seguir matando, y que Kurosawa exagerando el efecto del corte en el pecho de la víctima con la sangre brotando casi de igual modo que en Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003), acentúa la carga moral que supone para Sanjuro, olvidando el espectador la posible comicidad generada por la voluntaria exageración del momento pero que alcanza unas cotas de sensibilidad espectaculares gracias a la sobriedad de la puesta en escena del director. Toda la discusión entre los dos rivales aguantada en un plano fijo con los jóvenes detrás mientras Sanjuro por primera vez intenta no pelear porque no va a conseguir nada con ello.

Yojmbo posee una historia más potente y atractiva que ésta película, pero sin lugar a dudas Sanjuro es cinematográficamente mucho mejor película. (http://www.miradas.net)




CAPTURAS:

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20 Million Miles to Earth (Nathan Juran, 1957)



La bestia de otro planeta

Ficha Técnica:

Título Original:

20 Million Miles to Earth

Año:

1957

País:

Estados Unidos

Género:

Ciencia ficción. Monstruos. Extraterrestres.

Dirección:

Nathan Juran

Guión:

Christopher Knopf, Robert Creighton Williams (Historia: Charlotte Knight)

Duración:

82 min

Reparto:

William Hopper, Joan Taylor, Thomas Browne Henry, Frank Puglia, Bart Bradley, Jan Arvan, George Khoury, Don Orlando, John Zaremba, Tito Vuolo

Datos Del Archivo:

Idioma:

Inglés con subs en español (srt) e inglés (contenedor MKV)

Calidad:

BRRip

Resolución:

848x460

Formato:

MKV

Tamaño:

393 MB


Sinopsis:
Un cohete espacial del ejército norteamericano, que regresa de una exploración a Venus, se estrella en el mar delante de la costa siciliana. El coronel Calder no es el único superviviente, y de los restos del cohete se recupera un recipiente que guarda una masa gelatinosa. Al abrirlo la masa se convierte en un monstruo que dobla su tamaño cada vez que se hace de noche... (FILMAFFINITY)

CAPTURAS:

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Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

The Bad and the Beautiful (Vincente Minnelli, 1952)




Cautivos del mal

Ficha Técnica:

Título original:

The Bad and the Beatiful

Año:

1952

País:

Estados Unidos

Género:

Drama.

Dirección:

Vincente Minnelli

Guión:

Charles Schnee

Duración:

114 min

Reparto:

Kirk Douglas, Lana Turner, Walter Pidgeon, Dick Powell, Barry Sullivan, Gloria Grahame, Gilbert Roland, Leo G. Carroll

Datos del archivo

Idioma:

Ingles/Español con subtitulos en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

576 x 416

Formato:

DVDRip

Tamaño:

1.41 gb


Sinopsis:
Magistral obra que bucea en los entresijos de Hollywoody a través de la historia de un tiránico y manipulador productor de cine (Kirk Douglas) que, en su momento de declive, pide ayuda a un director (Barry Sullivan), una actriz (Lana Turner) y un guionista (Dick Powell), a los cuales ayudó en la consagración de sus respectivas carreras pero que ahora le detestan. Ahora, años después, los tres le echarán en cara que fue un productor sin escrúpulos que trató de alcanzar el éxito sin reparar en las personas a las que traicionaba o engañaba. (FILMAFFINITY)


1952: 5 Oscars: Actriz sec. (Grahame), guión, fotografía B/N, vestuario B/N, direcc. artíst. B/N

Vigoroso drama del realizador Vincente Minnelli (1910-1986), es uno de sus mejores trabajos. El guión, de Charles Schnee (“Río Rojo”, Hawks, 1948), adapta el relato breve “Tribute to Bad Man”, de George Bradshaw, publicado en “Ladies Home Journal” (febrero, 1951). Se rueda, entre abril y junio de 1952, en MGM Studios (Culver City, CA) y en escenarios naturales de CA (Beverly Hills Hotel, Lake Arrowhead ...), con un presupuesto de 1,6 M USD. Nominado a 6 Oscar, gana 5 (guión, actriz reparto, dir. artística, fotografía y vestuario). Producido por John Houseman (“Julio César”, Mankiewicz, 1953) para MGM, se proyecta por primera vez en público el 25-XII-1952 (L.A., preestreno).

La acción dramática tiene lugar en Hollywood y alrededores en 1958. El antiguo productor Jonathan Shields (Douglas), inactivo durante los últimos dos años, se pone en contacto con cuatro de sus antiguos colaboradores: Georgia Lorrison (Turner), actriz sofisticada; Fred Amiel (Sullivan), director de éxito; James Lee Bartlow (Powell), guionista de prestigio, galardonado recientemente con el Pulitzer; y el productor ejecutivo Harry Pebbel (Pidgeon). Éste cita a los otros tres en su despacho y trata de convencerlos para que acepten la invitación de Shields de participar en un nuevo film. Jonathan es autoritario, despótico, desconsiderado, egoísta, despiadado y traicionero. Ambicioso, megalómano y manipulador, carece de escrúpulos y de ética. No tiene amigos.

El film suma drama y romance. Presenta una visión ácida y crítica de la industria cinematográfica y del mundo del cine hecha desde dentro. Se ha dicho que es la mejor película de Hollywood sobre Hollywood. En todo caso es una buena película que trata un tema de gran interés cinéfilo. El título original, “The Bad and the Beautiful”, hace referencia al productor Shields (el malo) y la esplendorosa protagonista femenina (la bella). Evoca el mito de la bella y la bestia. El título provisional (“working title"), que coincide con el del relato breve, “Tribute to Bad Man”, pone el acento en la malicia, la malignidad, la maldad y perversidad del protagonista, que constituye el foco de atención del relato.

La narración desarrolla una historia de intenso dramatismo, que Minnelli dota de tonos vivos y trazos profundos. Añade episodios singulares que aportan impactos dramáticos sorprendentes y de gran fuerza (súbito lanzamiento de la chica llevada en brazos a la piscina). Varios de estos episodios el realizador los muestra en imágenes, de acuerdo con sus preferencias por la visualidad. La experiencia teatral le permite crear un juego escénico brillante, del que extrae recursos que intensifican la fuerza dramática. Minnelli construye un drama profundo y vigoroso, de acertadas atmósferas, que es una de las cimas de su filmografía.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
spoiler:
La estructura narrativa se basa en el uso de flashbacks para recordar hechos del pasado desde perspectivas diversas. Las interpretaciones del conjunto del elenco son convincentes y solventes. Kirk Douglas ofrece un recital interpretativo de nivel, que integra algunas sobreactuaciones bien dosificadas, que contribuyen a dar profundidad al drama. El texto contiene citas, expresiones y afirmaciones puestas en boca de los actores, llenas de pesimismo y desesperanza, como “El amor es cosa de chiquillos”, “El amor sólo existe en los sueños”, etc.

Bajo la lectura directa, el relato contiene un amplio repertorio de referencias a personas del mundo de Hollywood, que dan textura y emoción al texto. La figura del productor se inspira en David O. Selznick, con rasgos de Irving Thalberg y Darryl F. Zanuck. Añade referencias a Val Lawton, Orson Welles, Raymond Chandler y a otros. El director Alfred Amiel y su ayudante Miss March (Freeman) se inspiran en Alfred Hitchcock y su esposa, Alma Reville. Georgia Lorrison suma ecos de Diana Barrymore y Judy Garland, ex-esposa de Minnelli. El padre de Georgia recuerda a John Barrymore. Hay más similitudes y coincidencias. La combinación de dramatismo y referencias caricaturescas a personajes famosos del cine, confieren a la obra una frescura y una intensidad que el realizador aprovecha con maestría y óptimos resultados. El salpicado de humor incluye referencias hilarantes al cine de serie B, al cine de monstruos, al cine de terror, a los westerns de bajo presupuesto, a las superproducciones mejicanas (“The Faraday Mountain”), a los dramones rodados en 10 días, etc. Denuncia el culto a las falsas apariencias y a las apariencias (ceremonia fúnebre con figurantes de pago), el presumir de poder económico, la hipocresía, el abuso de poder, etc.

La música, de David Raskin, ofrece una partitura de graves evocaciones trágicas, que envuelven y elevan los recurrentes estallidos de dramatismo. Son notables los cortes “Love Is For The Very Youngs”, “The Acting Lesson” y “Nocturno”. Como música añadida incorpora dos gratas melodías: “Don’t Blame Me” y “Temptation”. La fotografía, de Robert Surtees (“Ben Hur”, Wyler, 1959), en B/N, aporta un diligentes trabajo de cámara y una narración realista, sincera y austera, aderezada con acertados toques de humor visual.

Largometraje nº 13 de Minnelli, considerado por muchos cinéfilos como film de culto. (Miquel, FilmAffinity)



CAPTURAS:

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Ai no corrida (Nagisa Ôshima, 1976)




El imperio de los sentidos

Ficha Técnica:

Título original:

Ai no corrida (The Criterion Collection)

Año:

1976

País:

Japón / Francia

Género:

Drama, erótico, romance

Dirección:

Nagisa Ôshima

Guión:

Nagisa Ôshima

Duración:

100 min

Reparto:

Eiko Matsuda, Tatsuya Fuji, Aoi Nakajima, Taiji Tonoyama, Kanae Kobayashi, Melka Seri

Datos del archivo:

Idioma:

Japonés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

640x384

Formato:

AVI

Tamaño:

1,31 GB


Sinopsis:
Una pareja de amantes vive una historia de amor al límite. La pasión se ha adueñado de ellos. El sexo ha pasado a ser lo más importante de sus vidas. Poco a poco sus juegos eróticos van traspasando fronteras. Las ansias de la mujer por poseer a su hombre parecen crecer cada vez más, hasta llegar al límite... (FILMAFFINITY)


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Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

Ai no borei (Nagisa Ôshima, 1978)



El imperio de la pasión

Ficha Técnica:

Título original:

Ai no borei

Año:

1978

País:

Japón, Francia

Género:

Drama erótico

Dirección:

Nagisa Ôshima

Guión:

Nagisa Ôshima

Duración:

101 min

Reparto:

Kazuko Yoshiyuki, Tatsuya Fuji, Takahiro Tamura, Takuzo Kawatani, Masami Hasegawa, Kenzo Kawarazaki, Eizo Kitamura, Akiko Koyama, Sumie Sasaki, Taiji Tonoyama

Datos del archivo

Idioma:

Japonés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip propio

Resolución:

640 x 352

Formato:

AVI

Tamaño:

865 MB


Sinopsis:
Un viejo conductor de carro-taxi está casado con una bella joven que cada noche le baña, le da masajes y le ofrece sake. Una noche, el joven amante de la mujer mata al marido y esconde el cadáver en un pozo aislado. Pasan tres años y el fantasma del muerto aparece... (FILMAFFINITY)

1978: Cannes: Mejor Director

El imperio de la pasión es la segunda película realizada por Nagisa Ôshima para el productor francés Anatole Dauman, de acuerdo a un contrato para que el director japonés rodara una trilogía de filmes artísticos con escenas de sexo explícito, que generaran controversia y en consecuencia suscitaran notas de prensa que le dieran publicidad gratuita a las películas. Debido a que el sexo mostrado en esta segunda entrega no era tan explícito como en El imperio de los sentidos (1976), la primera película, el contrato fue cancelado y la tercera película nunca se llegó a realizar.

El imperio de la pasión es un inteligente drama de terror que lleva la marca de las perspectivas subversivas en lo social y lo político del director japonés y donde las imágenes de sexo explícito brillan por su ausencia. En lo referente a sus inquietudes artísticas, Ôshima no estaba dispuesto a ceder frente a un productor francés interesado en pornografía artística, así como nunca se sometió a los dictados de los estudios japoneses, que sólo financiaron sus filmes por ser éstos de bajo presupuesto y moderadamente exitosos.

Junto con El imperio de los sentidos, El imperio de la pasión conforma un poderoso díptico donde se conjugan sexo y subversión.

Nagisa Ôshima nunca fue un realizador que cediera a compromisos. Su estilo visual fue evolucionando continuamente a la vez que centraba su atención en la marginación social, generando una reflexión de carácter contestatario en una sociedad profundamente conservadora. No extraña, pues, que a El imperio de los sentidos (1976), el primer film japonés en que se representa sexo explícito no simulado (y que sigue prohibido hasta el día de hoy en el Japón), le siguiera El imperio de la pasión, una película que en muchos aspectos es opuesta a la primera, salvo que sus personajes principales son seres marginales que se dejan arrastrar por el sexo y la violencia como una manera simbólica de rebelarse contra la opresión de los valores tradicionales. Ôshima mismo manifestó que los dos filmes debían ser vistos como un díptico. Mientras que El imperio de los sentidos tiene lugar en el Japón urbano de mediados de los años 30 durante el surgimiento del militarismo que llevaría al país a involucrarse en la Segunda Guerra Mundial, El imperio de la pasión tiene lugar en una pequeña aldea rural en 1895, en un momento cercano al final del Período Meiji, cuando el país estaba inmerso en un acelerado programa de modernización. La condición rústica de los personajes del film y de los lugares que habitan se contraponen a las irrupciones de lo moderno, tal como los oficiales de policía uniformados de blanco (para Ôshima, símbolos de la crueldad y la represión ejercida por la sociedad) y las menciones a personajes que se van a trabajar a Tokio, icono mayor del Japón moderno.

Por otra parte, El imperio de la pasión se remonta a la tradición folklórica de los kaidan o historias de fantasmas, que se desarrolló durante el Período Edo (1603 a 1868). No obstante ser éste el único film donde Ôshima recurre al elemento fantástico, El imperio de la pasión reformula muchas de las convenciones del género, sobre todo el rol que desempeña el fantasma. En la mayoría de los kaidan se halla presente una intencionalidad didáctica, manifiesta en que el fantasma regresa para vengarse de una muerte injusta. En el film de Ôshima hay un crimen, pero cuando el fantasma se aparece, su presencia es más patética que vengativa, lo cual admitiría la interpretación de que el fantasma no existe en realidad, sino que es una proyección psicológica causada por el sentimiento compartido de culpa de los protagonistas.

Situado en la mitad del período Mieji en un ambiente rural, El imperio de la pasión nos cuenta la historia de Seki (Kazuko Yoshiyuki), una mujer casada de mediana edad, que vive una aventura amorosa con Toyoji (Tatsuya Fuji), un joven soldado desarraigado, de menor edad que ella, que regresa a su pequeña aldea tras haber participado en la guerra contra China. Toyoji obtiene los favores amorosos de Seki gracias a su persistencia. Posesivo con su nuevo amor, Toyoji concluye que deben matar al marido de Seki, el honesto y leal Gisaburo (Takahiro Tamira), quien se gana la vida conduciendo un rickshaw. Los amantes, una vez perpetrado el crimen, arrojan el cuerpo de Gisaburo en un pozo y les dicen a los demás moradores de la aldea que Gisaburo se ha marchado a Tokio en busca de trabajo para mejorar la situación de su familia. Seki es atormentada por el remordimiento, y las habladurías en la aldea respecto a su relación con Toyoji acrecientan su sufrimiento. Pronto el fantasma de Gisaburo comenzará a aparecerse y la hija de Seki tendrá sueños donde verá a su padre muerto en el fondo del pozo. Cuando un agente de policía empieza a investigar la desaparición de Gisaburo, Seki y Toyoji comienzan a comprender que su relación pasional está condenada al fracaso.

Son evidentes las semejanzas con films noir como The Postman Always Rings Twice (Tay Garnett, 1946) y Double Indemnity (Billy Wilder, 1944). Sin embargo, en este caso el plan de los amantes es tan apresurado y está tan mal concebido, que no pueden vivir juntos y sus encuentros seguirán siendo furtivos, pues, de lo contrario, los demás aldeanos sospecharían que algo malo le ha pasado a Gisaburo. Las continuas apariciones del fantasma de Gisaburo, triste y patético, llevará progresivamente sus torturadas conciencias hacia la deseperación y el desenlace final.

El imperio de la pasión es una película lograda, que funciona tanto en cuanto historia de fantasmas como en cuanto crítica a la sociedad japonesa. Sin necesidad de recurrir a efectos especiales sofisticados, Ôshima crea una película con una atmosfera oscura y aterradora, mostrando sus cualidades de buen narrador. Hay una cierta meticulosidad en el encuadre, la iluminación y la edición, hasta el punto, por ejemplo, de convertir el simple girar de la rueda de un rickshaw olvidado en algo atemorizante y perturbador. Las apariciones de Gisaburo son presentadas de manera casi naturista y sencilla (nada de música tenebrosa; nada de efectos especiales de aparición o desaparición), pero su presencia silenciosa, sombría y casi sin movimiento tiene un poder perturbador visceral. El horror en Ôshima tiene algo del terror psicológico que encontramos en las historias de Edgar Allan Poe. Pero no es la presencia pálida y cadavérica de Gisaburo lo que nos incomoda, sino más bien la angustia de Seki, víctima de las crueles y egoístas ansías de placer de Toyoji, siendo las apariciones del fantasma de su marido sólo un lúgubre recordatorio de que la violación del orden establecido no puede quedar impune. De esta manera, El imperio de la pasión conjuga casi perfectamente ideas políticas con terror fantástico, a través de una mano experta en la narración cinematográfica.

No obstante que suele aparecer siempre a la sombra de la más provocativa El imperio de los sentidos, El imperio de la pasión es, en mi opinión, el mejor de los dos filmes. El primero fue más bien un experimento, un intento por parte de Ôshima de desafiar la naturalera restrictiva de la ley japonesa contra la obscenidad, mientras que ensayaba en qué medida podía haber sexo explícito en películas que se consideraran artísticas. Si bien el film fue un éxito, a la vez que produjo un escándalo internacional, se resiente de su perspectiva unidimensional en lo referente a la carnalidad física, a expensas de virtualmente todo lo demás. El imperio de la pasión aborda temas similares sobre el deseo obsesivo y la sexualidad adúltera como contestación a la tradición y el conformismo, pero sin reducirse a la fijación agobiante en el sexo mismo. En El imperio de los sentidos Ôshima arremete de manera tan violenta contra la sensibilidad burguesa, que la audiencia termina anímicamente maltrecha; en El imperio de la pasión la disección es tan precisa e imperceptible, que uno tiende a sentir simpatía por Seki, una mujer oprimida por un sistema patriarcal y que se ve sujeta a crueles habladurías por parte de sus congéneres femeninas.

A todo lo dicho, habría que añadir la belleza de la puesta en escena. Al realismo de los lugares físicos se yuxtapone una atmósfera onírica acentuada por la caída de lluvias torrenciales, nieve, y sobre todo la presencia de una niebla que lo invade todo. Las escenas de los encuentros de los amantes tienen un carácter claustrofóbico, que nos hace patentes la angustia de un amor condenado a la fatalidad desde un principio.

Después de todo lo expuesto, sólo queda decir que el Premio al Mejor Director obtenido por Nagisa Ôshima en Cannes 1978 es un lauro bien merecido.



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Koshikei (Nagisa Ôshima, 1968)




El ahorcamiento

Ficha Técnica:

Título original:

Koshikei

Año:

1968

País:

Japón

Género:

Drama

Dirección:

Nagisa Oshima

Guión:

Nagisa Oshima, Michinori Fukao, Mamoru Sasaki, Tsutomu Tamura

Duración:

117 min

Reparto:

Kei Sato, Fumio Watanabe, Toshirô Ishido, Masao Adachi, Rokko Toura, Hosei Komatsu, Masao Matsuda

Datos del archivo:

Idioma:

Japonés con subtítulos en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

640x352

Formato:

AVI

Tamaño:

701 MB + 653 MB


Sinopsis:
Koshikei relata las vicisitudes de R, un joven coreano que es acusado de violar y matar a dos mujeres, y por tanto condenado a la pena de muerte por ahorcamiento. Pero algo falla en la ejecución: R sobrevive y se queda amnésico. El comité organizador decide que, para que la ejecución sea eficaz, primero hay que conseguir que R recuerde quién es y lo que ha hecho. (FILMAFFINITY)

Peculiar e inclasificable película del no menos peculiar Oshima. Un instructivo comienzo nos introduce de lleno en el mundo de las ejecuciones japonesas, donde después de un ahorcamiento fallido, los entregados policías se ven obligados a reconstruir la mente y las acciones del amnésico condenado a muerte para volverlo a ejecutar, pues la legislación japonesa no permite ahorcar a quien no es consciente de porque esta siendo condenado.

Comienza así toda una representación "teatral" del cuerpo de policía para hacerse con la memoria de R, a caballo ente la profesionalidad y el ridículo más patético, cada agente adoptará un rol familiar diferente, intentando reconstruir desde la base, lo que llevó a R a violar varias jóvenes. Oshima jugando con la ambigüedad no nos deja claro cuando estamos ante una escena seria o cómica, y ver una actuación entre policías con esta tesitura simulando una de las violaciones no tiene desperdicio.

La variedad de personajes haciéndose pasar por otros personajes, todo ante la en un principio indiferencia del protagonista, van conformando poco a poco una bizarrada contenida que como el cerebro del ajusticiado ira despejándose lentamente, y ahí es donde Oshima demuestra que es en donde mejor se desenvuelve, no obstante llegado un punto cambia el registro y lo que era una película con una de las investigaciones mas curiosas del cine se convierte en un film que se deja guiar por la estela de Masumura, Teshigahara o Buñuel, desgraciadamente no llega a tales niveles pero aún con ello, el desarrollo de la investigación es lo suficientemente sugestivo. (Arakiri, FilmAffinity)


CAPTURAS:
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