jueves, 12 de enero de 2012

Jailhouse Rock (Richard Thorpe, 1957)




El rock de la cárcel / Prisionero del Rock and Roll

Ficha Técnica:

Título original:

Jailhouse Rock

Año:

1957

País:

Estados Unidos

Género:

Musical. Drama

Dirección:

Richard Thorpe

Guión:

Guy Trosper

Duración:

96 min

Reparto:

Elvis Presley, Judy Tyler, Mickey Shaughnessy, Vaughn Taylor, Dean Jones, Jennifer Holden, Anne Neyland

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

720 x 288

Formato:

AVI

Tamaño:

1,46 GB


Sinopsis:
Vince Everett es un joven que ha sido enviado a la cárcel por matar accidentalmente a un hombre en una pelea de cantina. En prisión se dedica a cantar y, cuando le conceden la libertad condicional y una bella mujer le da una oportunidad en el mundo discográfico, aprovechará todo su talento para darle un vuelco a su vida. Vince iniciará así un duro camino intentando alcanzar el éxito musical y cinematográfico. (FILMAFFINITY)

Segunda película protagonizada por Presley, que un año antes, en 1956 ya había protagonizado "Love me tender". Sin embargo, "El rock de la carcel" es probablemente la única de sus películas que verdaderamente, y con un mínimo de contenido, trata sobre el tema del rock. A partir de ahí un gran número de films de muy mediocre calidad fueron siendo interpretados por esta máquina de hacer dinero que fue Presley.

El director de "Jailhouse Rock" fue Richard Thorpe, que por aquel entonces era ya un experimentado director, especialmente en el género de aventuras, entre las que destacan algunas películas de Tarzán con Johny Weissuller.

El film avanza ya temas de interés, que se convertirán a partir de aquí en lugares comunes para muchos films de rock y para la imagen que se está forjando acerca del rock star. El chico malo pero con buen corazón que sólo necesita ser comprendido, el rock'n'roll como redención (o incluso como salvación) frente a todo el mal hecho anteriormente, la industria que no entiende al artista y que a menudo se aprovecha de él..

Otra cosa es si los blueseros negros estarían tan de acuerdo en que el country es "el padre" del rock'n'roll como en el film nos quieren dar a entender. (manderlay puntoes, FilmAffinity)




CAPTURAS:

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Suna no onna (Hiroshi Teshigahara, 1964)




La mujer de la arena / Una mujer en la arena

Ficha Técnica:

Título original:

Suna no onna

Año:

1964

País:

Japón

Género:

Drama

Dirección:

Hiroshi Teshigahara

Guión:

Kôbô Abe (Novela: Kôbô Abe)

Duración:

127 min

Reparto:

Eiji Okada, Kyôko Kishida, Hiroko Ito, Koji Mitsui

Datos del archivo:

Idioma:

Japones con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

576 x 432

Formato:

AVI

Tamaño:

699 MB


Sinopsis:
Un entomólogo en busca de insectos en un desierto de arena se ve de repente atrapado conviviendo con una mujer que vive sola en una vieja casa, y con la que establecerá una extraña relación. (FILMAFFINITY)



1965: Nominada al Oscar: Mejor director
1964: Nominada al Oscar: Mejor película de habla no inglesa
1964: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado

A pesar de que en los últimos tiempos se ha conseguido reivindicar la aportación fundamental a la historia del cine que algunos directores japoneses practicaron en la década de los sesenta y setenta (como es el caso de los recientes descubrimientos para buena parte del público occidental de autores tan modernos y revolucionarios como Seijun Suzuki o Kinji Fukasaku), aún queda muchísimo material que es necesario rescatar cuanto antes de las pantanosas aguas del olvido. Un ejemplo, Woman in the dunes, una película fascinante, perturbadora y magnética, una de esas joyas ocultas incatalogables cuya degustación provoca una experiencia de placer casi orgásmico tanto en el plano formal como en el sensitivo. Su director es Hiroshi Teshigahara, uno de los más cercanos representantes de lo que se denominó nuberu bagu ("nueva ola japonesa"), movimiento integrado por jóvenes y osados directores que intentaron dilapidar los patrones del clasicismo hasta entonces imperante mediante un estilo inédito, fruto del choque cultural y el crecimiento económico en el que se encontraba inmerso el país. Esta apertura a la modernidad supuso una serie de cambios que sacudieron los cimientos de la tradición del cine nipón: la hibridación de discursos, la ruptura de tabúes temáticos, la abundancia de hallazgos en el plano técnico, la audacia estilística, un espíritu irreverente y un cierto arrojo a la hora de lanzar una irónica crítica hacia la sociedad del momento… fueron alguna de las características fundamentales que recorrían estos nuevos films, firmados por directores como Suzuki (representante de un cine juvenil antisocial, violento y estilizado), el insigne Shohei Imamura y Yozu Kawashima (quienes intentaron modificar la visión que desde occidente se tenía de Japón, en palabras de Donald Richie «el Japón "oficial", el del noh, la ceremonia del té, Mizoguchi, Ozu, el último Kurosawa, la fidelidad y la devoción»), el ecléctico y reivindicativo Nagisa Oshima y otros miembros de la productora Shochiku como Masahiro Shinoda y Yoshida Yoshishige (los verdaderos tres nombres vertebradotes de la etiqueta nouvelle vague), y los independientes Susumu Hani y el director que nos ocupa, Hiroshi Teshigahara.

En realidad, el calificativo que sirvió para emparentar a estos autores con los que protagonizaron el movimiento francés del mismo nombre, no parece una mera coincidencia, ya que al intentar despegarse de los moldes representativos de su tradición cinematográfica, adoptaron algunas de las características y los modos del cine europeo de la época. Así, en el caso de Woman in the dunes podemos rastrear influencias de Michelangelo Antonio, Alain Resnais e Ingmar Bergman, tanto en lo que se refiere a la estética, como sobre todo en aquello que concierne al contenido metafísico y existencial que bullía en el interior hermético de su arraigado trasfondo simbólico. Pero estas connotaciones todavía se hacen más explícitas si tenemos en cuenta que Woman in the dunes está basada en una novela de Kobo Abe, considerado el Dostoyevsky, el Camus o el Kafka japonés por tratar la alienación y la pérdida de identidad del hombre de su época.

Así, la película traslada a la perfección todo el poder significativo de su original literario, aderezándolo además con un expresionismo visual cuyo hipnotismo roza los niveles mentales de la abstracción, transportándonos a un territorio a medio camino entre la realidad y la fantasía onírica, en el que el sentimiento de extrañeza se erige como el máximo exponente de toda la narración.

Un hombre aficionado a la entomología, recorre una inhóspita región desértica cercana al mar en busca de un extraño escarabajo. Ensimismado por la belleza del paisaje pierde el autobús de regreso a la ciudad, por lo que debe pedir ayuda a los aldeanos para que éstos le indiquen un lugar donde poder pasar la noche. De esta forma es conducido a una insólita casa situada en el interior de un pozo de arena en la que habita una mujer viuda. Sin embargo, todo este proceso aparentemente intrascendente es plasmado por Teshigahara a través de una transmisión permanente de una sensación de tensión e incomodidad. El clima enrarecido se reafirma cuando este personaje, de nombre Niki Jumpei (Eji Tokada, el mismo protagonista de Hiroshima Mon Amour de Alain Resnais) descubre que ha sido víctima de un engaño y que se encuentra atrapado junto con la mujer en ese aterrador y apocalíptico escenario. Las constantes sacudidas de la tierra y los vientos, provocan que la inseguridad de los dos personajes sea constante, lo que unido a unas condiciones precarias en las que no tienen ni siquiera cubiertas en ocasiones sus necesidades fundamentales (sólo reciben alimentos y agua del exterior cuando los aldeanos quieren), hacen que su subsistencia se convierta en una lucha casi de instintos primarios por poder sobrevivir.

Desde el inicio de esta particular convivencia, asistimos al choque entre los dos personajes y a los constantes vaivenes emocionales a los que someten su enfermiza relación: durante la mayor parte del metraje, el hombre es incapaz de aceptar su nueva condición de cautivo, revelándose airadamente e intentando escapar por todos los medios de esa cárcel en la que ha sido aprisionado contra su voluntad, por lo que su único desahogo consiste en someter a continuas vejaciones a la mujer, quizás con la intención de que ésta termine cansándose y lo deje en libertad, pero la soledad de ella es tan grande que prefiere su inclemente compañía a volver a encontrarse sin nadie con el que compartir su triste existencia Para muchos esta lucha representa el eterno baile acomodaticio entre el hombre y la mujer: él necesita soñar, tener nuevas experiencias, independencia, mientras que ella, anhela la seguridad, estabilidad y sobre todo el respeto social (recordemos que la sociedad japonesa es eminentemente misógina). Sin embargo, poco a poco estas posturas se irán contaminando la una de la otra, al mismo tiempo que, las tensiones que se producen entre ambos, también desembocarán en un ambiente climático de proclive inclinación sexual. Teshigahara utiliza una puesta en escena de sugestiva sensualidad, acercando su cámara hasta los cuerpos, los rostros, de manera que casi somos capaces de percibir la sudoración que se produce en cada uno de los poros que conforman la piel. No en vano la realización de este film coincide con el nacimiento del pinku eiga, por lo que es muy probable que el director adoptara alguno de sus planteamientos o formulaciones para la concepción de las escenas más tórridas. Además, la sexualidad que subyace en Woman in the dune se encuentra revestida de un halo de morbosidad. Se respira incomodidad, una especie de horror fantasmagórico lo inunda todo. Teshigahara nos instala en este territorio del malestar y la náusea gracias a la intercalación de fragmentos en los que los bloques de arena que rodean la casa parecen cobrar vida, como si estuvieran preparándose para precipitarse y sepultarlos en el momento menos esperado, para que todo llegue a su fin. Las sacudidas de tierra son constantes, haciendo crujir los cimientos de la casa, el ruido del viento irradia amenazantes modulaciones sonoras que se traducen en silbidos indescifrables… la arena, al fin y al cabo, se convierte en el tercer personaje, aquél que los retiene, que los amenaza, que condiciona sus miserables existencias. Se trata de un elemento de poder casi divino y castigador. Son muchas las alegorías que se pueden extraer para intentar descifrar todos los elementos de carácter críptico que se ofrecen en la narración. Desde el punto de vista místico puede entenderse que la arena sería una especie de Dios sádico que quiere controlar el destino del hombre, obligándolo a la sumisión, desde una posición más filosófica, el foso donde se encuentran los dos personajes simbolizaría una caverna donde el ser humano retrocede en el tiempo y ha de involucionar a su estado más primario, aunque también esto nos conduzca hacia una reflexión sobre lo insignificante de la existencia, lo superfluo de los bienes materiales (ya que Jumpei se identifica con la soberbia del típico hombre urbanita), el derrumbe de todo el pensamiento hasta entonces establecido, en un intento de cuestionamiento de todas aquellas grandes preguntas que salpican la conciencia de los ciudadanos que habitan las sociedades modernas. El hombre está condenado a su desaparición dentro del caos contemporáneo. Jumpei asume su fracaso y la serenidad volverá a instaurarse dentro de él en el instante en el que deje de pensar en la libertad y se adapte a las condiciones del lugar en el que debe permanecer el resto de su vida. Por eso, a pesar de que tiene la oportunidad de escapar decide no hacerlo, quizás porque por fin, ha logrado encontrarse a sí mismo.

Teshigahara logra captar a la perfección el ambiente de pesadilla a través de un trabajo de dirección impecable (como esa meticulosidad que demuestra a la hora de plasmar los más insignificantes detalles que parecen adquirir cualidades reveladoras tras su paso por el inquisitivo objetivo de la cámara), así como gracias a las decisivas aportaciones que realiza Hiroshi Segawa en la fotografía, aportando una iluminación contrastada entre luces y sombras (simbolizando la dualidad que esconde el corazón de toda persona) que contribuye a resaltar el componente fantástico de la cinta (en los límites de la ciencia-ficción), caligrafiando los distintos tipos de texturas que componen tanto a los objetos como las personas (magníficas esas corrientes de arenas movedizas a modo de volcán en erupción), y Toru Takemitsu en la banda sonora, repleta de susurros, gemidos insinuantes, que unas veces desaparecen por completo, y otras sorprenden con poderosa furia a través de sonidos chirriantes realizados con inesperados estruendos de batería y platillos.

La validez después de cuarenta años de Woman in the dunes está fuera de toda duda, ya que los elementos utilizados para construir su imagen resultan, todavía en nuestros días, eminentemente modernos, y su discurso acerca de las dudas que asolan al hombre en su confrontación con una realidad que lo sobrepasa, de una actualidad aplastante. (Beatriz Martinez, Miradas.net)


CAPTURAS:
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Will Success Spoil Rock Hunter? (Frank Tashlin, 1957)




Una mujer de cuidado

Ficha Técnica:

Título original:

Will Success Spoil Rock Hunter?

Año:

1957

País:

Estados Unidos

Género:

Comedia

Dirección:

Frank Tashlin

Guión:

Frank Tashlin (Obra: George Axelrod)

Duración:

94 min

Reparto:

Jayne Mansfield, Tony Randall, Betsy Drake, Joan Blondell, John Williams, Henry Jones, Mickey Hargitay, Robert Adler, Groucho Marx

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

720 x 404

Formato:

AVI

Tamaño:

1,14 GB


Sinopsis:
Un publicista (Randall) a punto de perder una importante cuenta trata de convencer a una bella mujer (Mansfield) para que promocione sus productos. Comedia basada en una obra de teatro que satiriza la cultura americana de los años cincuenta, su moral y la cultura relacionada con la publicidad, el sexo y la reciente televisión. Aparición de Groucho Marx. (FILMAFFINITY)

Nos encontramos en esta película en una época muy concreta (finales de los años 50) en plena Guerra Fría y en los últimos coletazos de la "caza de brujas" del senador Mc Carthy que tanto daño injusto causó a la colonia cinematográfica de Hollywood. En esta película, cuyo tema trata precisamente de la publicidad de los famosos (ser famoso por cualquier cosa, los 15 minutos de fama que años después postularía Andy Warhol) y lo despiadados que pueden llegar a ser los medios de comunicación. Tony Randall está más que correcto aunque un pelín poca cosa ante la opulenta Jayne Mansfield; (hay que recalcar que esta actriz ya había interpretado previamente este papel en Broadway, cosechando un gran éxito). La Fox quiso lanzar a la Mansfield como una nueva Marilyn Monroe ya que esta se les había puesto muy díscola solicitando papeles más "serios". Precisamente Mansfield parodia a Monroe en esta "su" película se podría decir la más divertida y correcta de toda su corta filmografía (habida cuenta de las películas infumables que hizo después).
Se podría añadir que el resto del plantel de actores borda la función, y que otorgan al conjunto un acabado que hace muy agradable su visionado. Como notas curiosas, aparición de Mickey Hargitay "Míster Universo" de aquella época y con el que Mansfield acabaría casándose poco después, y un divertido "cameo" del siempre incombustible Groucho Marx. (La aparición de Groucho se produce al final y como a él le gustaba, entra en escena con su omnipresente puro, suelta su chiste, hace su maravilloso alzamiento de cejas y besa a Jayne Mansfield)
(Filmadicto, FilmAffinity)


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Mystery Street (John Sturges, 1950)



La calle del misterio

Ficha Técnica:

Título original:

Mystery Street

Año:

1950

País:

Estados Unidos

Género:

Cine negro. Intriga

Dirección:

John Sturges

Guión:

Sydney Boehm, Richard Brooks (Historia: Leonard Spigelgass)

Duración:

93 min

Reparto:

Ricardo Montalbán, Sally Forrest, Bruce Bennett, Elsa Lanchester, Marshall Thompson, Jan Sterling, Edmon Ryan, Betsy Blair, Wally Maher, Ralph Dumke

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

512 x 384

Formato:

AVI

Tamaño:

765 MB


Sinopsis
Un cadáver, casi un esqueleto, es encontrado en un playa de Massachusetts. El detective de Boston Peter Morales (Ricardo Montalban) lo lleva a Harvard, donde el doctor McAdoo (Bruce Bennett) determina que corresponde a una mujer que estaba embarazada y que ha sido asesinada. Morales comienza entonces a investigar y su primera pista le conduce a Henry Shanway (Marshall Thompson), un joven recién casado que parece no contar toda la verdad en el interrogatorio... (FILMAFFINITY)


1950: Nominada al Oscar: Mejor historia


A pesar de no encontrarse entre sus célebres realizaciones para el western que caracterizarían buena parte de su producción desde la segunda mitad de los cincuenta, MYSTERY STREET (1950) es una más de las diversas películas que John Sturges firmó para la Metro Goldwyn Mayer enclavadas dentro de la Serie B. Pequeñas realizaciones en las que aplicó un notable oficio y que se erigen como productos aplicados e inspirados, entre los que cabría citar la estupenda ASTUCIA DE MUJER (Jeopardy, 1953) o EL CASO O’HARA (The People Against O’Hara, 1951) entre las que he tenido oportunidad de ver.

En el ejemplo que nos ocupa, ciertamente MYSTERY STREET ofrece algunas singularidades quizá fortuitas y que con el paso del tiempo exceden al propio interés de esta sencilla producción policíaca. La misma revela en sus primeros compases el asesinato de Vivian Heldon (Jan Sterling), una bailarina acostumbrada a la variedad en la compañía masculina. Por los indicios que nos deja la narración esta se encontraba en el indicio de un embarazo no deseado –tal y como posteriormente se confirmará-. En su posterior metraje el discurrir del film se centrará en las investigaciones del teniente Morales (un aplicado Ricardo Montalbán en aquellos años promocionado en películas de pequeño presupuesto de la Metro), para lo cual contará con la valiosa ayuda del Dr. McAdoo (Bruce Bennett), del departamento forense de la Universidad de Harward.

Por momentos, el guión –en el que participa un joven Richard Brooks- y la realización de Sturges parece erigirse en un producto propagandístico del mencionado departamento forense, dado que algunas de sus secuencias parecen destinarse a describir las excelencias del mismo, lanzando una disolvente mirada ante la apariencia de la culpabilidad y la inocencia –uno de los elementos discursivos de la película, dicho sin ánimo peyorativo-.

Sin embargo, uno de los elementos característicos del film reside precisamente en su variable tono en el que nos encontramos con secuencias enaltecedoras de la labor de la policía, otras que ponen en cuestión la ya mencionada débil frontera que separa la responsabilización del delito, algunas caracterizadas por su intrínseco suspense y finalmente otras muy concretas insertadas en el film con una especial escenografía más abigarrada, destinadas al lucimiento de Elsa Manchester, que interpreta a la chismosa y metomentodo dueña de la pensión en la que se hospedaba la desaparecida joven. Al mismo tiempo encontramos escenas filmadas en exteriores –ya se habían hecho populares los films policíacos veristas de la Fox- y la película concluye con una estupenda secuencia de persecución en una estación de tren, a la que se sucede una agridulce e insatisfactoria llamada de disculpa de Morales a Grace (estupenda Rally Forrest), la esposa de Henry Shanway (Marshall Thompson), acusado del asesinato pese a solo haber acompañado a la muerta en una noche de desesperación tras haber abortado su esposa.

Sin embargo y mas allá de su aplicación, ciertamente hay elementos que dotan de singularidad MYSTERY STREET. Por un lado no se puede dejar de destacar la estupenda fotografía en blanco y negro del gran John Alcott que, sin llegar a la sintonía alcanzada con las películas policíacas realizadas por Anthony Mann en los inicios de su trayectoria –caracterizadas por su acusado expresionismo-, si que destaca en el uso de las sombras y claroscuros, con algunos momentos que sirven para definir el conflicto interior de los personajes.

Mas allá de esta circunstancia y del oficio demostrado por un Sturges ya diestro en la labor de realización –aunque no se observe en la misma rasgos especialmente personales-, no es menos cierto que por momentos algunos de los bares y tabernas que recorre el film –especialmente en sus minutos iniciales-, parece sacado de secuencias del excelente film de John Huston LA JUNGLA DEL ASFALTO (HIThe Asphalt Jungle, 1950) rodada probablemente de forma paralela en el mismo estudio –en la copia exhibida por el canal TCM curiosamente muestra en uno de dichos bares la misma sintonía que en el momento en el que es detenido el personaje interpretado por Sam Jaffe en el mencionado clásico de Huston-. Pero la sorpresa que nos muestra este policiaco es el de suponer en sus primeros minutos una casi constante referencia a la obra maestra de Alfred Hitchcock PSICOSIS (Psycho, 1960). Puede que sea casualidad pero las referencias son numerosas. Vayamos con ellas. La fundamental es la de hacer desaparecer al nexo de unión con el público una vez discurren los diez primeros minutos del film. En este caso la película de Sturges nos narra las andanzas de Vivian hasta que finalmente esta es eliminada de forma sorpresiva cuando su presencia se ha hecho familiar –por otra parte no resulta especialmente significativo conocer la identidad del asesino, que a mitad del metraje queda revelado-. El sótano de la pensión de la Sra. Smerrling (Manchester) muestra en sus primeros compases una lámpara que se balancea de forma similar que en los compases finales de PSICOSIS –cuando es descubierto el cadáver de la madre de Norman Bates-. El coche en el que es asesinada Vivian se oculta inundándolo en una laguna –de la cual igualmente es rescatado-. Finalmente hay que destacar el detalle más perturbador y transgresor de la película, como es la comparación de la transparencia del cráneo de Vivian –cuyos huesos desnudos son encontrados meses después por un taxidermista (como lo era Norman Bates) en una secuencia de extraña y atrayente planificación- con las imágenes de mujeres desaparecidas en las fechas detectadas como posibles de un asesinato –que recuerda igualmente ese plano casi final en el que el rostro de Norman Bates se funde con el cráneo momificado de su madre-.

Reitero que todo ello puede ser fruto del azar pero son demasiados los indicios y semejanzas. Solo quede en el aire la posible referencia simplemente para aplicar ese aforismo largamente aplicado en el cine –y no pocas veces de forma arbitraria- que señala “esta es la primera película en la que se muestra tal o cual novedad”. Al margen de ello, MYSTERY STREET es un policíaco todo lo desigual que se quiera pero que en todo momento conserva su interés y la simpatía despertada por las producciones de escaso presupuesto y directos planteamientos. (CINEMA DE PERRA GORDA, http://thecinema.blogia.com/2005/042101-mystery-street-1950-john-sturges-.php)




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A Place in the Sun (George Stevens, 1951)



Un lugar en el sol

Ficha Técnica:

Título original:

A Place in the Sun

Año:

1951

País:

Estados Unidos

Género:

Drama. Romance

Dirección:

George Stevens

Guión:

Michael Wilson, Harry Brown (Novela: Theodore Dreiser)

Duración:

122 min

Reparto:

Montgomery Clift, Elizabeth Taylor, Shelley Winters, Anne Revere, Keefe Brasselle, Fred Clark, Raymond Burr, Herbert Heyes

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

642x480

Formato:

MKV

Tamaño:

580 MB


Sinopsis:
George Eastman (Montgomery Clift), un joven humilde y sin dinero, consigue un trabajo por la influencia de un lejano tío suyo, el rico industrial Charles Eastman (Herbert Heyes). A pesar de su parentesco, Eastman asigna George un trabajo poco importante en su fábrica, y no le deja entrar en su círculo social. Pero el joven conoce entonces a Ángela Vickens (Elizabeth Taylor), una bellísima aristócrata de la que se enamora. (FILMAFFINITY)


1951: 6 Oscar: Mejor director, guión, fotografía B/N, montaje B/N, vestuario y bso no musical
1951: Globos de Oro: Mejor película: Drama

En 2005, Woody Allen dirigió una de las mejores películas de su extensa filmografía: Match Point. Aquella reflexión sobre las pasiones subterráneas, el bien y el mal, los deberes sociales y la hipocresía de la justicia, mereció sin duda la nominación al Oscar al mejor guión original, aupada por una sensual Scarlett Johansson (en su segunda mejor interpretación tras Lost in translation) y por los fragmentos de ópera de los que se nutría la banda sonora.

Anoche vi Un lugar en el sol por primera vez y la mayor parte del tiempo me recordó a Match Point. La situación, los personajes, el desarrollo de la trama… Con algunos matices, creo que la película de George Stevens tiene muchos puntos en común con la de Woody Allen. Sin embargo, Stevens se basó en la novela de Theodore Dreiser An American tragedy, que ya había sido llevada a la gran panatalla por Josef von Sternbeg en 1931.

Como ocurría en Match Point con Jonathan Rhys Meyers, el protagonista de Un lugar en el sol es un joven apuesto e introvertido que por cuestiones familiares entra a formar parte de la burguesía. Se trata de George Eastman (Montgomery Clift), sobrino del dueño de una multimillonaria marca de bañadores que causan furor en Estados Unidos. Eastman dejará de lado a su religiosa madre para escapar de la pobreza y ascender poco a poco en la compañía de su tío.

Al cabo de unos meses, Eastman inicia una relación con Alice (Shelley Winters), una humilde obrera de su mismo departamento que apenas tiene dinero para pagar el alquiler de su habitación. Su amor es clandestino porque las relaciones entre empleados están prohibidas, pero todo marcha bien hasta que aparece Angela Vickers (Elizabeth Taylor), una bella muchacha de clase alta, amiga de los Eastman, que roba el corazón de George. Y éste, en lugar de cortar por lo sano, alarga la mentira hasta que sucede lo inevitable: cuando quiere desprenderse de Alice, ésta le comunica que está embarazada.

Quienes hayáis visto Match Point os podéis ahorrar el inciso: cambiad el orden de las relaciones (poned primero a la chica burguesa y después a la humilde), sustituid a Shelley Winters por Scarlett Johansson y a Liz Taylor por Emily Mortimer, añadiendo el embarazo no deseado, y os cuadrará bastante la historia, ¿o no? Sé que hay centenares de películas parecidas, pero el ambiente burgués o la actitud del joven, conectan aún más estos ejemplos… Por no hablar de los crímenes.

Pero volvamos a Un lugar en el sol. La película se rodó en 1949 pero no se estrenó hasta dos años después, cuando la Paramount calculó que podía rentabilizar toda la inversión. Y así fue, porque además de ser un éxito de crítica y taquilla, ganó 6 Oscars. Mucha culpa de ello tuvo la perfecta dirección de Stevens, apoyada en un guión sin fisuras ni filigranas, y por supuesto el atormentado Clift y la jovencísima Taylor (¿realmente tenía 17 años?).

Hablando de Liz, lo que más me gustó fue la evolución de su personaje, que lejos de quedarse en la típica arpía, se convierte en una mujer capaz de amar a pesar de las circunstancias. Por cierto, otro inciso: en Match Point, los amantes se conocen durante una partida de ping pong, en una sala vacía, mientras el resto de la casa está lleno de gente. Aquí sucede lo mismo, pero en vez de pelotas de ping pong hay bolas de billar. Otra curiosa casualidad.

En cuanto a Shelley Winters, vuelve a encarnar a uno de sus numerosos personajes dramáticos, expuestos a una fatalidad inevitable, a un castigo inmerecido que caerá sobre ella sin remisión. No me acaban de gustar sus excesos, como tampoco los del género romántico en sí, pero admito que su terrible monólogo del lago quita el aliento… ¡Cine de terror en estado puro! Desde luego que un servidor habría tenido bastante menos paciencia que el pobre Clift…

Lo mejor: Las interpretaciones y el conjunto de la película, así como el reseñado monólogo de Winters en la oscuridad del lago.
Lo peor: Algunos incomprensibles fallos de montaje (y eso que también se llevó el Oscar en este apartado) y los típicos excesos del melodrama, a los que es difícil acostumbrarse. (www.plumasdecaballo.com)


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The File on Thelma Jordon (Robert Siodmak, 1950)



El caso de Thelma Jordon / El expediente de Thelma Jordon

Ficha Técnica:

Título original:

The File on Thelma Jordon

Año:

1950

País:

Estados Unidos

Género:

Cine negro. Intriga. Drama

Dirección:

Robert Siodmak

Guión:

Ketti Frings (Historia: Marty Holland)

Duración:

100 min

Reparto:

Barbara Stanwyck, Wendell Corey, Paul Kelly, Joan Tetzel

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs incrustados en español

Calidad:

DVDRip

Resolución:

704 x 528

Formato:

AVI

Tamaño:

781 MB


Sinopsis:
Una misteriosa mujer inicia un romance con el fiscal de distrito. El intuye que ella le oculta algo, sus sospechas se confirman cuando aparece el primer cadáver ¿arriesgará su carrera por ella? (FILMAFFINITY)

Al contemplar THE FILE ON THELMA JORDON (1950, Robert Siodmak) –únicamente vista en España por medio de algunos pases televisivos-, uno tiene la sensación contrapuesta de asistir a una propuesta francamente eficaz –en bastantes momentos incluso brillante-, pero por otro lado estar ante una película que desprende una cierta sensación de dejá vu, de formulismo o de historia ya demasiadas veces contada. No por ello voy a negar el buen resultado global de la que sería la última aportación de Siodmak al cine negro norteamericano, dentro de una película férreamente englobada dentro de la inclinación que, dentro del género, comandó Hal Wallis en el seno de la Paramount.

Cleve Marshall (Wendell Corey) es el ayudante de un investigador en una localidad de California. Hombre casado y padre de dos niños, caracterizado por su aparente conformismo, mantiene una tensa situación con su esposa –Pamela (Joan Tetzel)-. Esta está muy inclinada hacia la figura de su padre –un poderoso juez de la zona-, ejerciendo esta circunstancia como piedra de toque para acentuar ese abismo que se ha instalado en la aparentemente cómoda convivencia del matrimonio Marshall. Una de las ocasiones en las que Cleve se ausenta de su casa por las diferencias con su esposa, conocerá a la atractiva Thelma (Barbara Stanwyck), en la que muy pronto encontrará esa fascinación que está por completo ausente en su vida conyugal. La relación entre el ayudante y Thelma se irá estrechando, hasta que en un momento determinado esta se ve envuelta en el caso del asesinato y robo nocturno de su tía Vera, que además la ha dejado como heredera de sus bienes.

Un crimen que irá estrechando sus pistas cada vez más hacia Thelma, y en cuyo acercamiento se irán descubriendo una serie de mentiras hasta entonces urdidas por ella, y en la que se evocará un turbio pasado y una relación con un individuo de baja catadura. La situación se hará más compleja al ser designado Cleve como fiscal del caso que acusa a su amante como asesina de la anciana Vera. Esta dualidad se convertirá en un tormento para un hombre de intachable moralidad, atrapado en la red de una pasión que a ciencia cierta no sabe si le corresponde o no.

A partir de esas premisas, Siodmak urde los mimbres de esta clásica historia de cine negro, que tiene sus polos de inflexión en primer lugar en una nada complaciente descripción de una American Middle Class, expresada en la propia familia de su protagonista. La presencia de una esposa de escasísima personalidad, su servilismo hacia la figura paterna, el entorno acomodado que los rodea, la presencia de ritos como fiestas sociales o las obligadas vacaciones, comportan fundamentalmente unos minutos iniciales realmente punzantes y que en la figura de su protagonista masculino, conforman un panorama lleno de mediocridad y rutina que de alguna manera favorecerá su encuentro con Thelma. Esta aparecerá en el despacho de su superior, confundiéndolo con este –el encuadre nos muestra la mirada de Thelma hacia Cleve, situando al fondo la puerta en la que figura el nombre del titular del despacho-. Bastante bebido, muy pronto el aburrido casado encontrará en la recién llegada una mujer con atractivo y sensualidad que le devolverá una ilusión por la vida, aunque eso le comporte un notable riesgo. A pesar de ir descubriendo en ella una serie de mentiras o medias verdades, su interés y fascinación hacia su amante no mermará, incluso cuando se plantee la dura prueba de protegerla en el asesinato de su tía Vera. Un crimen que ciertamente se puede considerar como una de las mejores secuencias de todo el cine de Siodmak, caracterizada por una ambientación basada en el tratamiento de las sombras, el suspense, la ascendencia casi de la escuela de terror clásico, y un dominio de los encuadres realmente admirable.

A partir del mismo, THE FILE OF THELMA JORDON alcanza una nueva dimensión, incidiendo en la constante ambigüedad proporcionada por el personaje encarnado por la Stanwyck –en una labor magnífica y caracterizada por un aire sinuoso y más relajado en comparación con otros arquetipos suyos previamente esbozados en otras películas; el recuerdo sobre DOUBLE INDEMNITY (Perdición, 1944. Billy Wilder) se proyecta en esas fotografías que revelan su pasado turbio-, y al mismo tiempo la película incide en ese retrato de una colectividad ciertamente poco agradable, que se manifiesta incluso en el juicio a la hora de mostrar las técnicas para influir en el jurado –algo que haría también en aquellos años Nicholas Ray en KNOCK ON ANY DOOR (Llamad a cualquier puerta, 1949) y en la que una aparente inflexión de Cleve en su debut como fiscal, en el fondo encubre su deseo inconsciente de salvar a la mujer a la que ama realmente, pero de la que cada vez desconfía más.

En su entorno se situará la figura de un experto abogado al que solo le importan los métodos y en absoluto la culpabilidad o no de su cliente, conformando una crónica finalmente de alcance moralista pero indudablemente bien ejecutada en la que importa mucho la sensación de desasosiego, de estar siempre vigilado, de no poder actuar con completa libertad, característica de la vida americana en aquellos años, y que quizá de forma inconsciente fue trasladada a la pantalla –como en tantas ocasiones en este periodo-, en una propuesta eficaz, de notable ritmo, bien interpretada y mejor iluminada por la labor del operador George Barnes. (CINEMA DE PERRA GORDA, http://thecinema.blogia.com/2006/071903-the-file-on-thelma-jordon-1950-robert-siodmak-.php)




CAPTURAS:

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September (Woody Allen, 1987)




Septiembre

Ficha Técnica:



Título original:

September

Año:

1987

País:

Estados Unidos

Género:

Drama

Dirección:

Woody Allen

Guión:

Woody Allen

Duración:

82 min



Reparto:



Mia Farrow, Dianne Weist, Sam Waterston, Denholm Elliott, Elaine Stricht, Jack Warden



Datos del archivo:



Idioma:

Español / Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

688 x 368

Formato:

AVI

Tamaño:

700 MB


Sinopsis:
Son los últimos días de agosto y Diane, una vieja y vitalista estrella de cine, y su pareja visitan a su hija Lane en su casa de campo. Lane es una mujer depresiva, marcada por el asesinato, cuando era una niña, del amante de su madre, a la que culpa de su mala suerte en la vida. Está enamorada de Peter, un escritor que a su vez se ha enamorado de Stephanie, una amiga de Lane que le corresponde, pero que está casada. (FILMAFFINITY)



Una curiosidad: perfeccionista al límite, Allen marcó un hito cuyo precedente se remontaba a los tiempos de Chaplin: insatisfecho con su primera versión, rodó de nuevo toda la película sustituyendo algunos actores. (FILMAFFINITY)



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The Magnetic Monster (Curt Siodmak & Herbert L. Strock, 1953)



El monstruo magnético

Ficha Técnica:

Título original:

The Magnetic Monster

Año:

1953

País:

Estados Unidos

Género:

Ciencia ficción. Fantástico

Dirección:

Curt Siodmak & Herbert L. Strock

Guión:

Curt Siodmak, Ivan Tors

Duración:

75 min

Reparto:

Richard Carlson, King Donovan, Jean Byron, Harry Ellerbe, Leo Britt, Leonard Mudie

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

576 x 432

Formato:

AVI

Tamaño:

798 MB


Sinopsis:
Narra la historia de un sabio que crea, a partir de un experimento fallido, un isótopo radioactivo que comienza a magnetizar todo lo que le circunda, creciendo de tamaño, emitiendo energía y absorbiendo hidrógeno. Un pequeño planeta que implosiona cada once horas para ver aumentada su masa. (FILMAFFINITY)

Pese a que la dirección está acreditada a Curt Siodmak, en realidad la mayor parte de The Magnetic Monster [tv/dvd: El monstruo magnético, 1953] la dirigió Herbert L. Strock, pues Ivan Tors, el productor, consideró necesaria su participación dado que gran parte de la cinta incluía metraje de stock, y él era montador; obviamente, Strock también efectuó el montaje de la cinta. Además, parece ser que Siodmak no controlaba muy bien la realización, y tras una discusión con Tors fue despedido y reemplazado por Strock. Gran cantidad de planos de archivo, pues, aparecen en la película, coches y aviones en movimiento, planos de equipos científicos, y con el momento climático, los planos finales en la factoría, que proceden del muy apetecible film alemán de ciencia ficción Oro (Gold, 1934), de Karl Hartl, perfectamente integrados con el presente. Siodmak dispuso de esos diez minutos finales, comprados por Andrew Marton, y escribió la película con el fin de conducir la trama hacia esa conclusión.

Junto a todo ello, tenemos también al monstruo de la película. No se trata de un monstruo peludo, tentacular o de cualquier otra índole. No está realizado por stop motion, ni es una marioneta ni un hombre disfrazado. Es una subpartícula atómica, en concreto serenio bombardeado con partículas alfa durante doscientas horas, cambiando con ello sus propiedades, volviéndolo unipolar y magnético, y haciéndolo inestable. De este modo, el monstruo precisa alimentarse, magnetizando su entorno, y creciendo a medida que consume energía. De aspecto microscópico, como decía, a medida que se alimenta crece y devora energía, a tal punto que llegaría a desequilibrar el planeta y sacarlo de su órbita. El creador del monstruo, por su parte, es un anciano temeroso y agonizante, que tratará de escapar junto a su creación en un avión.

El excelente guión de Siodmak y Tors desarrollan una intriga paracientífica cautivante, desplegando una premisa de ciencia ficción de un modo plausible, manteniendo la emoción en todo momento y no dejando respiro al espectador. Las escasas escenas hogareñas que “interfieren” el relato resultan auténticas y creíbles, y aportan el tono de cotidianidad que una historia como la presente requiere. La sobriedad de los actores ayuda de igual modo a dar credibilidad al conjunto, y el rodaje de los planos (fueran debidos a Siodmak o a Strock, quién sabe: Siodmak parece ser que fue despedido al tercer día) se aúnan perfectamente, conformando un todo homogéneo, seco, directo. La voz en off, tan típica en el cine de ese género de la época, en este caso no supone un postizo superfluo, como en tantas ocasiones, o una manera de desarrollar de forma económica situaciones para la cual la película no está capacitada de mostrar, sino que consigue otorgar un tono documentalista al conjunto que refuerza los resultados.

Una película de ciencia ficción de los 50 sumamente original, nada espectacular (pese a los momentos finales, tomados del film alemán, como dijimos), que representa uno de los puntos álgidos de una época gloriosa, pese al escaso crédito del que, por lo general, goza este meritorio título.

Anécdotas

* Rodada con un presupuesto estimado de 105.000 dólares.
* Estrenada en Estados Unidos el 18 de febrero de 1953. Tuvo una reposición en 1956.
* Strother Martin efectúa un leve cometido: es el piloto de avión que habla con tierra; Kathleen Freeman, la actriz cómica de muchas películas de Jerry Lewis, es la telefonista de la OIC.
* Primera película de ciencia ficción para el especialista en el género Richard Carlson.
* Los científicos de la OIC reaparecerían en las películas Riders to the Stars [tv: Viajeros a las estrellas, 1954], de Richard Carlson, Gog / Gog, the Killer (1954), de Herbert L. Strock, y algunos episodios de la serie Misterios de la ciencia (Science Fiction Theatre; 1955-1957).

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

http://www.pasadizo.com/index.php/component/peliculas/?view=peliculas&id=233&type=critica



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