martes, 10 de enero de 2012

In This Our Life (John Huston, 1942)



Como ella sola

Ficha Técnica:



Título original:

In This Our Life

Año:

1942

País:

Estados Unidos

Género:

Drama

Dirección:

John Huston

Guión:

Howard Koch (Novela: Ellen Glasgow)

Duración:

97 min



Reparto:



Bette Davis, Olivia de Havilland, George Brent, Dennis Morgan, Charles Coburn, Frank Craven, Billie Burke, Hattie McDaniel, Lee Patrick



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

640 x 464

Formato:

AVI

Tamaño:

1036 MB


Sinopsis:
Una neurótica mujer, con un desequilibrio emocional, arruina la vida de todas las personas que se cruzan en su camino. Sin embargo, las consecuencias de su comportamiento son trágicas. (FILMAFFINITY)


Segundo largometraje de John Huston. Escrito por Howard Koch y el propio Huston, adapta la novela de éxito "In This Our Life" (1941), de Ellen Glasgow. La novela gana (1942) el premio Pulitzer. Se rueda íntegramente en los Warner Studios. Producido por Hal B. Wallis, se estrena el 8-V-1941 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en Richmond (Virginia) en 1940. Stanley (Davis) y Roy Timberlake (De Havilland) son hermanas de caracteres contrapuestos. Stanley es impulsiva, caprichosa, egoísta, frívola, desleal y manipuladora. Roy es tranquila, frágil, responsable y bondadosa. Ambas son hijas de Asa (Craven) y de su esposa Lavinia (Burke). El tío William (Coburn), antiguo socio de Asa Timberlake, siente gran simpatía por su sobrina Stanley.

El film desarrolla un drama que alcanza un notable éxito, el mayor de la Warner en 1942, poco después de la incorporación (diciembre 1941) de EEUU a la IIGM. Es una de las más destacadas películas de mujeres que produce la Warner en los años de guerra (1941-45). Durante el rodaje, Huston (35 años) y De Havilland (25 años) mantienen un acalorado romance, que levanta los celos de Bette Davis (33 años), preocupada por acaparar más y mejores primeros planos que su compañera de reparto.

La fotografía, de Ernest Haller, ofrece una rica gama de grises, que contrasta con espléndidas manchas de negros saturados. Sitúa la cámara a la altura de los centros de atención y la desplaza con movimientos suaves, parsimoniosos y precisos. La música, de Max Steiner, completa, amplía y profundiza la expresión verbal y gestual de los sentimientos. Añade tres melodías particularmente gratas: "South America Way" (1939), "Bridal Chorus" de Lohengrin (Wagner) y "St. Louis Blues" (1914). La narración es fluida y está dotada de una gran soltura, comparable a la de Wyler, para quien Huston había trabajado como guionista.

Los caracteres se presentan bien construidos. La contraposición de las figuras de las dos hermanas confiere relieve y vibración a la personalidad neurótica y destructiva de la mala hermana. De acuerdo con el código Hayes, el comportamiento perverso de ésta se explica como consecuencia de un fondo personal enfermizo y de antecedentes familiares patológicos (hipocondría de la madre). Más allá de sus causas y justificaciones, la descripción de la pérfida conducta de Stanley y de la malignidad de sus sentimientos, queda desarrollada con eficiencia y habilidad. La cuantificación y calificación de la maldad de Stanley se definen por acumulación de deslealtad, mentira, falso testimonio, obstrucción a la justicia, imprudencia temeraria, denegación de auxilio debido, inducción al alcoholismo y al suicidio e incesto. Son notables las interpretaciones de Bette Davis y De Havilland.

El film muestra con meritoria sinceridad las escasas oportunidades de ascenso laboral y social de la población afroamericana, que queda prácticamente excluida del mismo.

Glosa con honestidad y franqueza la poca credibilidad que para la policía tienen los testimonios de los ciudadanos de color, en especial cuando son contradictorios con testimonios de ciudadanos blancos. Explica que los prejuicios raciales tienden a identificar el comportamiento de los afroamericanos con el delito y el crimen. Frente a estos hechos, el film adopta una digna posición de respeto de las personas de color y de condena de los prejuicios racistas. (Miquel, FilmAffinity)




CAPTURAS:

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I Wake Up Screaming (H. Bruce Humberstone, 1941)



¿Quién mató a Vicky? / Me despierto gritando

Ficha Técnica:



Título original:

I Wake Up Screaming

Año:

1941

País:

Estados Unidos

Género:

Cine negro. Thriller

Dirección:

H. Bruce Humberstone

Guión:

Dwight Taylor (Novela: Steve Fisher)

Duración:

82 min



Reparto:



Betty Grable, Victor Mature, Carole Landis, Laird Cregar, William Gargan, Alan Mowbray, Allyn Joslyn, Elisha Cook Jr., Chick Chandler, Cyril Ring, Morris Ankrum, Charles Lane, Frank Orth, Gregory Gaye, May Beatty



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

528 x 384

Formato:

AVi

Tamaño:

698 MB


Sinopsis:
Cuando la bella Vicky Lynn (Carole Landis) es encontrada asesinada, la policía detiene al empresario Frankie Christopher (Victor Mature) para interrogarlo. Frankie había llevado a Vicky de ser mesera a ser aceptada socialmente y había organizado toda su carrera hasta que recibió una oferta de Hollywood, justo antes de su muerte. Sólo la hermana de Vicky, Jill Lynn (Betty Grable) tiene las suficientes pruebas para dirigir las sospechas, que apuntaban todas a Frankie, hacia otro lado. Pero el detective dueño del caso, Ed Cornell (Laird Cregar), parece especialmente interesado en él. (FILMAFFINITY)


CAPTURAS:
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The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925)



El mundo perdido

Ficha Técnica:



Título original:

The Lost World

Año:

1925

País:

Estados Unidos

Género:

Ciencia ficción. Aventuras

Dirección:

Harry O. Hoyt

Guión:

Marion Fairfax (Novela: Arthur Conan Doyle)

Duración:

90 min



Reparto:



Bessie Love, Lewis Stone, Wallace Beery, Lloyd Hughes, Alma Bennett, Arthur Hoyt, Margaret McWade, Bull Montana, Finch Smiles, Jules Cowles



Datos del archivo:



Idioma:

Muda con intertitulos en español (contenedor MKV y Srt)

Calidad:

DVDRip (Ripeo propio)

Resolución:

720 x 592

Formato:

MKV

Tamaño:

855 MB


Sinopsis:
Una expedición científica británica viaja a una remota meseta de la selva brasileña. Allí encuentran hombres prehistóricos y toda clase de dinosaurios en esta adaptación de la famosa novela de Sir Arthur Conan Doyle. Los efectos especiales corrieron a cargo de Willis H. O´Brien, un pionero de la animación en el cine que desarrolló la técnica de simular la animación por medio de figuras de goma con estructuras metálicas que se movían unos milímetros para cada fotograma. (FILMAFFINITY)


Durante el cine mudo los dinosaurios comenzaron a vagar por las salas de proyección. Uno de sus creadores fue Willis Harold O'Brien (1886-1962). Obie (como lo llamaban los amigos) abandonó el hogar paterno a los 13 años y trabajó como trampero, guardafrenos, escultor, caricaturista deportivo, jockey, boxeador y guía para excavaciones arqueológicas. Sin embargo, en 1915 varió el rumbo de su vida cuando se le ocurrió rodar una bobina de prueba de un minuto con un dinosaurio y un cavernícola modelados en barro sobre un esqueleto de madera, y animándolos imagen por imagen. Presentó esta prueba al productor Herman Wobber y éste le concedió un presupuesto de 5.000 dólares, con el cual financió el primer film de Willis, el cortometraje The Dinosaur and the Missing Link (1915). Vendido a la compañía Edison, ello condujo a un contrato para O'Brien con el fin de realizar otros diez cortos, entre ellos el delicioso R.F.D. 10,000 B.C., que supone todo un precedente de Los Picapiedra (The Flintstones), ejecutado en su integridad con modelos en plastilina de humanos y dinosaurios. En 1918 Willis contacta con Herbert M. Dawley, otro pionero de la stop-motion, y juntos preparan el film The Ghost of Slumber Mountain (1919), pero, pese al éxito de público, la operación entre ambos acaba mal, el productor retira el nombre de O'Brien de los créditos y hace registrar como propia la patente de la stop-motion.

En 1922 Willis O'Brien conoce a Ralph Hammeras, y juntos deciden efectuar una versión de la magnífica novela de Sir Artur Conan Doyle El mundo perdido (The Lost World, 1912). Willis contrata al escultor mexicano Marcel Delgado, y juntos forman un equipo que durará años.

Con el fin de dotar de actividad a los monstruos, cada minuto de proyección precisaba 960 movimientos de cada una de las criaturas. Cabe apuntar que en modernas películas de dinosaurios efectuadas por stop-motion (y hasta Parque Jurásico) lo normal era ver en pantalla un solo monstruo, o como mucho dos, en la socorrida secuencia de lucha. Sin embargo, el film de O'Brien muestra planos de toda una planicie habitada por dinosaurios, cada uno de ellos con movimiento propio. Este trabajo arduo conducía a que una jornada laboral diaria de diez horas produjera treinta segundos de proyección en pantalla. Sin embargo, el esfuerzo valió la pena.

El mundo perdido es una deliciosa joya que, pese a un inicio un tanto agarrotado en la preparación de los planes de la expedición, una vez esta se ha efectuado el ritmo es impecable, y el genio imaginativo de O'Brien impregna los fotogramas de una magia que hoy día, setenta y cinco años después, aún sigue cautivando al espectador. De igual modo, el reparto ayuda a que el film alcance un logro aún mayor, con la estrella de la pantalla de entonces Bessie Love, Lewis Stone y, sobre todo, el gran Wallace Beery como el profesor Challenger, en una caracterización, física y psicológica, exacta a la descrita por Conan Doyle en su inmortal novela.

O'Brien planeó una secuela para el año siguiente, Atlantis, que ofrecería serpientes marinas y mastodontes de blanco pelaje, pero nunca se llegó a hacer. Durante ese tiempo, nuevos proyectos surgieron, así, hacia 1929 planeó versiones de Frankenstein de Mary W. Shelley y de El alimento de los dioses (The Food of the Gods) de H. G. Wells. Durante 1930 y 1931 estuvo rodando Creation, pero el film no se llegó nunca a completar. Poco después, conoce al documentalista Merian C. Cooper y lo convence para efectuar una película sobre un gorila gigante, King Kong. Pero eso es otra historia...

Anécdotas

* La copia que hoy pervive, de apenas una hora de duración, es una versión resumida (a casi la mitad) que se montó para exhibir en los colegios. En la versión íntegra aparecía el propio Conan Doyle presentando el film. Actualmente se está trabajando en un intento de restaurar la película en su integridad, a partir de una copia encontrada en la República Checa
* A modo de homenaje, imaginamos, Michael Crichton tituló su secuela de Parque Jurásico como la novela de Doyle
* Otras versiones de la novela: en cine El mundo perdido (The Lost World, 1960), de Irwin Allen (Challenger: Claude Rains), y en televisión recientemente ha habido un aluvión de adaptaciones: la mini-serie El mundo perdido (The Lost World, 1992), de Timothy Bond (Challenger: John Rhys-Davies), y la serie producida por John Landis The Lost World (1999; Challenger: PeterMcCauley)
* El profesor Challenger volvió a aparecer en otras historias de Conan Doyle, pero lamentablemente ninguna ha sido llevada al cine
* El mundo perdido fue la primera película que se proyectó durante un vuelo comercial, en concreto en 1926 por parte de las líneas aéreas alemanas.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España) (http://www.pasadizo.com/index.php?option=com_peliculas&view=peliculas&id=175&type=critica&Itemid=2)



CAPTURAS:
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Lifeboat (Alfred Hitchcock, 1944)



Náufragos / 8 a la deriva

Ficha Técnica:



Título original:

Lifeboat

Año:

1944

País:

Estados Unidos

Género:

Intriga

Dirección:

Alfred Hitchcock

Guión:

Jo Swerling (Historia: John Steinbeck)

Duración:

96 min



Reparto:



Tallulah Bankhead, John Hodiak, William Bendix, Hume Cronyn, Mary Anderson, Walter Slezak, Henry Hull, Canada Lee, Heather Angel



Datos del archivo



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

640x480

Formato:

MKV

Tamaño:

461 MB


Sinopsis:
Durante la Segunda Guerra Mundial, ocho supervivientes de un barco que ha sido torpedeado comparten un bote salvavidas. También recogerán a un nazi que está a punto de ahogarse, lo que provocará diversas tensiones entre los tripulantes. (FILMAFFINITY)



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The Big House (George W. Hill, 1930)



El presidio

Ficha Técnica:



Título original:

The Big House

Año:

1930

País:

Estados Unidos

Género:

Drama carcelario. Thriller

Dirección:

George W. Hill

Guión:

Joseph Farnham, Martin Flavin

Duración:

87 min



Reparto:



Chester Morris, Wallace Beery, Lewis Stone, Robert Montgomery, Leila Hyams, George F. Marion, J.C. Nugent, Karl Dane, DeWitt Jennings, Matthew Betz, Claire McDowell, Robert Emmett O'Connor, Tom Kennedy, Tom Wilson, Eddie Foyer, Roscoe Ates, Fletcher Norton



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

624 x 464

Formato:

AVI

Tamaño:

896 MB


Sinopsis:
Kent Marlowe, bajo la influencia del alcohol, atropella y mata accidentalmente a dos personas. Recibe cargos criminales y termina en una prisión cumpliendo 10 años al lado de criminales de diverso pasado; Butch Smith es un avezado criminal, con varias reincidencias, y es quien manda en el bloque de celdas. John Morgan (un individuo agradable que comparte la celda con Kent) es un falsificador que aparentemente se ha regenerado y desea rehacer su vida. Pero no es lo que otros desean para Morgan. Kent es forzado a plantar una navaja entre las pertenencias de John y éste pierde la posibilidad de salir de prisión bajo palabra. Desesperado, John huye de prisión... (FILMAFFINITY)



1930: 2 Oscars: Mejor guión, sonido. 4 Nominaciones


No cabe duda que los primeros años treinta fueron terreno propicio en el cine norteamericano, para la realización de títulos destinados a albergar un grado considerable de conciencia social. Todos ellos, en mayor o menor medida, reflejaron la realidad marcada por la gran depresión. Una realidad que tuvo una mayor incidencia en la pantalla en esos primeros años treinta que habían vivido más de cerca sus consecuencias, al tiempo que ejercían como terreno abonado a unos planteamientos cinematográficos que, a partir de 1933, fueron abortados con la implantación del temible Código Hays –cuyas consecuencias en el progreso del cine USA quizá jamás podremos valorar en toda su magnitud-. Es por ello que a inicios de la década de los treinta, las pantallas cinematográficas se poblarán por títulos dominados por una notable franqueza sexual, el planteamiento adulto de problemáticas de pareja representados en personajes femeninos dotados con gran complejidad y madurez, al tiempo que se plasmarán temáticas y problemáticas quizá poco habituales en una producción que buscaba el entretenimiento de las masas.

Dentro de dicho contexto, el ejemplo de THE BIG HOUSE (El presidio, 1930. George W. Hill) ocupa un lugar de cierta relevancia, en la medida que ejerce como uno de los precursores de un cine muy practicado en aquellos años por la Warner Brothers, como es el carcelario, protagonizado por estrellas habituales en el estudio, y realizado por directores también en nómina como Michael Curtiz, William Keighley o Lloyd Bacon. Sin embargo es en el seno de la Metro Goldwyn Mayer donde se auspició esta seca, austera y decidida producción, que supone el título más conocido de su realizador, un George W. Hill (1895 – 1934) al que su prematuro fallecimiento quizá privó de una trayectoria cinematográfica previsiblemente destacada. La capacidad visual de Hill, sus sabios reflejos de una experiencia previa en el cine mudo, la sensación de ir “a lo directo” y la ausencia de moralismos del relato, indudablemente son elementos a tener en cuenta, en un auténtico precursor de la temática carcelaria en las pantallas, que se aleja bastante –por fortuna-, de esas limitaciones redentoras que –título tras título- empobrecían las posteriores propuestas de la Warner. En su lugar, asistimos a un relato dominado por la austeridad, que sabe expresar con justeza la dureza tanto de la vida en la prisión, como los elementos, personajes y matices psicológicos que en su seno se internan, que utiliza bastante poco los diálogos, inclinándose en su lugar por una narrativa dominada por planos generales. En la combinación de todos estos elementos insertará oportunos movimientos de cámara, acentuando primordialmente ese carácter de pesada rutina que manifiesta una planificación que –influenciada por el METRÓPOLIS (1927) de Fritz Lang-, no duda en mantener como auténtico leiv motiv esa reiteración de las pisadas de las columnas de presos en el interior de un seco establecimiento, descrito además con una severidad arquitectónica bastante notable.

THE BIG HOUSE se iniciará con la llegada al recinto –que es mostrado en toda su adusta magnificencia en plano general de exteriores-, de Kent Marlowe (un jovencísimo Robert Montgomery). Se trata de un muchacho de buena familia de carácter bastante introvertido, condenado a diez años de prisión por haber matado accidentalmente a una persona en accidente de tráfico conduciendo borracho. Sin previsión alguna, Marlowe es internado en una celda que comparte con dos peligrosos delincuentes; John Morgan (Chester Morris) y Butch Schmidt (Wallace Beery). La poco meditada decisión del gobernador, sirve en la película para introducirnos a los tres polos de atracción de la película. Caracteres complementarios que permitirán internarnos en un submundo de dureza y supervivencia, en el que el joven recluso tendrá que hacer frente a su debilidad como persona. Ciertamente, el recorrido argumental del film de Hill es contundente, valiente y poco presto a divagaciones moralistas –es a mi juicio el elemento que ha permitido que la película sobreviva bien con el paso del tiempo-. En su defecto, apuesta por una descripción física de la vida de prisión –con especial mención a la terrible existencia de las celdas de castigo, que permitirá un largísimo y casi extenuante plano general donde, en off, Morgan y Schmidt conversarán al estar recluidos en la misma-. Las costumbres cotidianas de los presos, las novatadas a los recién llegados, su código de conducta definido por la lealtad, el siempre latente deseo de fuga, la presencia de un director comprensivo aunque dominado por la precariedad de medios, la catarsis del motín final…-. Todo un catálogo de motivos de comportamiento, son mostrados por el realizador con un notable sentido físico y de la progresión dramática, llegando a insertar ciertos elementos melodramáticos, quizá un poco forzados en su presencia –el encuentro de Morgan con la hermana de Marlowe, una vez huido de la prisión, que le hará comprender la existencia de un mundo nuevo fuera de las rejas y sentir la fuerza del amor-. Sin embargo, la presencia de esta subtrama servirá para reforzar el episodio final, en donde se expresará el motín de los reclusos en la prisión, mostrado con una fuerza expresiva realmente admirable. Unas secuencias que pienso que han quedado como un referente dentro del género, en las que los tres protagonistas decidirán sus destinos; Morgan logrará redimirse tras encauzar la rebelión –cerrará la puerta de la celda en donde se encontraban los oficiales de prisiones dispuestos a ser sacrificados por Schmidt-, este último morirá en la refriega, y Marlowe sacrificará su vida tras asistir aterrorizado a una rebelión que había provocado involuntariamente con su delación, fruto de la debilidad de su carácter.

Valiosa película, fruto en sus cualidades del contexto favorable en que fue realizada y también de la intuición cinematográfica de su realizador, fallecido pocos años después, es evidente que además sirvió como referente a tantos y tantos títulos que, con el paso de los años, apostaron por este subgénero. En este sentido, no puedo por menos que destacar las notables similitudes que presenta con la muy lejana en el tiempo –e igualmente magnífica- RIOT IN CELL BLOCK (1954, Don Siegel). Ejemplos valiosos ambos, que pueden hacernos entender las semejanzas en el punto de partida, así como las diferencias que se ofrecían entre el buen cine de inicios del sonoro, y la valiosa serie B de la primera mitad de los cincuenta.

CINEMA DE PERRA GORDA (http://thecinema.blogia.com/2009/073002-the-big-house-1930-george-w.-hill-el-presidio.php)





CAPTURAS:

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The Glass Key (Stuart Heisler, 1942)



La llave de cristal

Ficha Técnica:

Título original:

The Glass Key

Año:

1942

País:

Estados Unidos

Género:

Cine negro. Intriga

Dirección:

Stuart Heisler

Guión:

Jonathan Latimer (Novela: Dashiell Hammett)

Duración:

85 min

Reparto:

Brian Donlevy, Veronica Lake, Alan Ladd, Bonita Granville, Richard Denning

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt y contenedor MKV)

Calidad:

DVDRip (Ripeo propio)

Resolución:

720x576

Formato:

MKV

Tamaño:

984 MB


Sinopsis:
Un líder de la mafia decide apoyar a un candidato reformista en las elecciones. Su hombre de confianza piensa que esta decisión la ha tomado porque se siente atraído por la hija del político. Todo se complica cuando el hijo del candidato es asesinado y todas las sospechas van dirigidas al gángster. (FILMAFFINITY)

Film que realiza Stuart Heisler (“Dallas, ciudad fronteriza”, 1950) por encargo de la Paramount. El guión, de Jonathan Latimer, adapta la novela “The Glass Key” (1931), del novelista norteamericano Dashiell Hammett (1894-1961). Se rueda en los Paramount Studios (Hollywood, CA) durante la IIGM. Producido por Fred Kohlmar (“Picnic”, Logan, 1956) para la Paramount, se estrena el 14-X-1942 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en una ciudad no especificada de la costa este de los EEUU en 1942. Ed Beaumont (Ladd) es la mano derecha y el principal asesor de Paul Madvig (Donlevy), jefe mafioso que domina la ciudad y ciudadano influyente dentro de la Junta local del Partido Reformista, movilizado ante la próxima convocatoria de elecciones, entre ellas las de Gobernador del Estado, que tiene previsto ganar. Tras pactar su apoyo al candidato Ralph Henry (Olsen), se enfrenta a Ed, que considera la decisión inoportuna y arriesgada, dado el programa de Henry contra los juegos de azar, base del negocio de varios jefes mafiosos fieles a Paul, como el temible Nick Varna (Calleia). Ed es muy inteligente, tiene una gran capacidad analítica, sabe hacer previsiones y toma las decisiones que llevan las cosas por donde quiere. Es duro, leal y profesa una amistad inquebrantable a Paul por la ayuda que le prestó hace años. Paul tiene cualidades de liderazgo y mando, confía en su capacidad de negociación, no teme a sus oponentes, incluido el sagaz y poderoso Nick Varna y está enamorado de Janet (Lake). Nick es violento, carece de escrúpulos y desea destruir a Paul, a quien envidia.

El film suma drama, crimen, cine negro, suspense, misterio y romance. Constituye la segunda adaptación al cine de la novela “The Glass Key”, que conoció una primera versión (Tuttle, 1935), producida por la Paramount como reacción ante el éxito de “La cena de los acusados” (W. S. Van Dyke, 1934), basada en la novela “The Thin Man” (1934), de Dashiell Hammett. Siete años más tarde la misma productora rueda una nueva adaptación (Heisler, 1942) ante el éxito de “El halcón maltés” (Huston, 1941), film basado en otra novela ,“The Maltese Falcon” (1930), del mismo autor.

Protagoniza el film la pareja de cine formada por Veronica Lake y Alan Ladd, cuya colaboración había obtenido una muy buena acogida a raíz del estreno (13-V-1942) de su primer trabajo conjunto (“El cuervo”, Fleischer, 1942). Veronica Lake, con su exotismo, voz grave y atractivo personal, se había convertido en una musa de primera línea tanto entre los soldados del frente y la retaguardia, como entre las mujeres jóvenes, que la imitaban en el pinado y en el vestido, hasta el punto que se tuvo que prohibir en las fábricas el uso de melenas que tapasen la visión de un ojo por los accidentes que provocaban. El film trata de aprovechar el tirón de la pareja Lake/Ladd, que protagonizaría otros dos films: “La Dalia Azul” (Marshall, 1946) y “Saigón” (Fenton, 1948).

Presenta un análisis sincero y valiente de las connivencias entre el crimen organizado y la política, concretado en pactos, acuerdos, colaboraciones, tolerancias y compensaciones fuera de la ley. Pone de manifiesto los diferentes métodos de trabajo de las organizaciones criminales, apoyados en unos casos (Varna) en acciones delictivas (secuestro, tortura, asesinatos...), en otros en la gestión de influencias políticas (Paul) y en otros circunscritos a la aplicación de la inteligencia y el ingenio (Beaumont) al devenir de los hechos. La comparación de las distintitas vías evidencia la escasa capacidad de obtener resultados mediante actos criminales en comparación con la vía más eficaz y expeditiva de la aplicación del conocimiento y la inteligencia.

A través del personaje de Ed Beaumont, se hace el elogio de la lealtad, la fidelidad, la amistad y la nobleza, como valores centrales de las relaciones humanas, frente a las tentaciones de venalidad, infidelidad y traición por intereses circunstanciales e inmediatos. Muestra cómo y en qué medida la lealtad puede suponer en ciertas ocasiones sacrificios, renuncias, ejercicios de resistencia y espíritu de lucha. Por grandes que sean los costes personales, las ventajas y satisfacciones que se dan asociadas a la lealtad son siempre superiores.

El guión desarrolla una historia interesante, que mantiene el interés de modo continuado. Hilvana lances variados, reacciones sorprendentes y resultados regidos por el azar, la fuerza, la furia, la serenidad, visiones a corto plazo o visiones a medio y largo plazo en base al uso del conocimiento de las personas, la capacidad de análisis, la labor de previsión y la clarividencia de quienes confían más en la inteligencia que en la fuerza bruta. Los diálogos son ingeniosos, ocurrentes, breves, claros y están salpicados de un humor sutil y chispeante, que en ocasiones se hace directo y muy visual (Ed y la enfermera en el hospital). Los personajes están bien definidos y tienen densidad psicológica (Ed, Paul, Nick...). El ritmo de la acción es rápido e intenso, sin a penas pausas de transición. Las interpretaciones son satisfactorias, de modo especial las de Ladd y Lake. Tras varias secuencias de planteamiento y presentación, el hilo conductor de la acción viene dado por la investigación de la autoría de la muerte de Taylor Henry, novio de Opal Madvig (Granville) y hermano de Janet.

La banda sonora, de Victor Young (“La Dalia Azul”), ofrece una partitura intensa que potencia la intriga, la tensión y el misterio, subraya la acción y exalta el romance con un breve solo de violín. Como música añadida, Lillian Randolph canta en el “Basement Club” dos fragmentos de “I Remember You” y “I Don’t Want To Walk Without You”. La fotografía, de Theodor Sparkuhl, en B/N, compone luces contrastadas, con abundancia de sombras y zonas oscuras que interpretan el ambiente enrarecido y opresivo en el que la barbarie (referencia al nazismo) lucha contra la razón.

(Miquel, FilmAffinity)



CAPTURAS:

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I Was a Male War Bride (Howard Hawks, 1949)



La novia era él

Ficha Técnica:



Título original:

I Was a Male War Bride

Año:

1949

País:

Estados Unidos

Género:

Comedia. Romance

Dirección:

Howard Hawks

Guión:

Charles Lederer, Leonard Spigelgass, Hagar Wilde (Historia: Henri Rochard)

Duración:

105 min



Reparto:



Cary Grant, Ann Sheridan, Marion Marshall, Randy Stuart, Bill Neff



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

650x480

Formato:

MKV

Tamaño:

501 MB


Sinopsis:
Un capitán de los servicios de contraespionaje francés se ve obligado a disfrazarse de mujer para convertirse en la esposa de un teniente americano. (FILMAFFINITY)


La novia era él nos cuenta la historia de amor extravagante, desigual y a ratos ridícula que establecen el capitán francés Henri Rochard (Cary Grant) y la teniente norteamericana Catherine Gates (Ann Sheridan), aliados irreconciliables, matrimonio imposible, pareja cómica de alto grado de resolución, Y lo hace dividiendo la película en dos partes totalmente diferentes, complementarias, antagónicas, como sus propios protagonistas.

La primera es una muestra que podía haber sido sacada perfectamente de las películas anteriormente citadas y que es la esencia más pura de la comedia hawksiana. Una mezcla de alta comedia cercana sobre todo a la acumulación de situaciones brillantes deudoras de LaCava y de Preston Sturges y de la comedia del absurdo que en teatro comenzó Jardiel Poncela (sin ser reconocido por la crítica y la historia, pero ahí están las fechas, inexorables, insobornables) continuó Ionesco y en cine fue adaptada y reinventada por los hermanos Marx y por W. C. Field. En ella se nos va presentando el previsible proceso en Hawks (y en Capra, y en Lubistch....) de repulsión/pulsión/amor entre dos seres aparentemente diferentes que al principio se odian (y se aman) y al final se aman (y se odian). Esa contraposición personal, de género y de carácter es trascendida por otra que es la que especializa y sublima la totalidad del conjunto: la diferencia no tanto nacional, sino continental entre ambos individuos.

Cary Grant como Henri Rochard representa a la vieja Europa, con su encanto genuino y su sempiterna dejadez, la chabacanería, la espontaneidad, el tormento y el éxtasis. Ann Sheridan como la teniente Gates personifica la América más difundida en aquellos momentos, eficiente pero fría, calculadora pero insensible, inflexible, implacable, distante pero con una generosa dosis de cinismo soterrado. La escena que comienza la película es el ejemplo más claro de esta diferencia sin que ninguno de los dos principales actantes se vean implicados. Rochard busca una población alemana a la que tiene que dirigirse. Su chofer a pesar de ser nativo del lugar tampoco sabe muy bien cual es el camino. Le preguntan a varios transeúntes pero cada uno da una solución contrapuesta. Comienzan a discutir entre ellos sobre el camino a seguir. Mientras los alemanes están enfrascados en una cada vez más acalorada discusión, Rochard saca la cabeza por la ventanilla y le pregunta a un soldado americano que le indica con precisión y perfección la ruta a seguir. En la siguiente escena aparece ya la teniente Gates. De esta manera tan aparentemente sencilla, Hawks consigue delimitar a los dos personajes que llevarán a sus espaldas el peso de la narración.

Esa mezcla, que derrotó al nazismo, se hace fuerte cuando se une en matrimonio y tienen que atravesar un buen numero de peripecias para su consumación. Esta primera parte es una muestra bastante precisa de la concepción de la comedia en Hawks, y a pesar de que muchos consideran a la presente como la menos divertida de este género, su dinamismo y su sentido del gag visual está por encima de la mordacidad caduca y, en exceso, verbal de Bola de fuego y por la fallida, marciana y desigual concepción de Los caballeros la prefieren rubias, ejemplo paradigmático de la comedia hawksiana para mis compañeros Alejandro Díaz y José David Cáceres, aburrido divertimento, valga la paradoja, para el que suscribe.

La primera guerra, que sería entre ellos, abarca la primera parte de la acción, la segunda guerra será ya como aliados en contra de la burocracia que tanto la informalidad de la europea como la rigidez extrema de la americana harán de la tradicional noche de bodas y el consabido viaje de novios un vía crucis paródico y mordaz. Asoma en ese momento el Hawks más iconoclasta y gamberro, y no me atrevería a decir que por primera vez en su cine, pero sí al menos de manera más meridiana que nunca, aparece una especie de discurso si no político en gran medida humano y ético. Ya no son los animales vivos o muertos de La fiera de mi niña, ni los salvajes de Hatari!, ni los humanos del lumpen de Bola de fuego, ni los de enfrentados intereses territoriales de las películas bélicas, ni tan siquiera la desinhibición de uno mismo y sus circunstancias de Me siento rejuvenecer, ahora el enemigo es el sistema de leyes, edictos y tratados que conforman el propio entramado legal de tu propia nación (de dos en este caso). Es el amor enfrentado a la burocracia, es el hombre y la mujer atrapados en la palabrería que sostiene lo que han ido a defender allá tan lejos.

Todo ello punteado por el propio intríngulis de la trama que conlleva la inversión sexual, el travestismo y la confusión derivada de una situación tan antigua como Plauto y tan moderna como Billy Wilder. Cary Grant carga sobre sus espaldas el tema del disfraz con una mezcla de resignación y de ganas de que la cosa que se acabe que consigue los momentos más felices y simpáticos del filme. Antológica es tanto la peluca fabricada con una cola de caballo (sic) tal cual, como el momento en el que un barracón lleno de mujeres soldados (imagino con sudor frío una versión dirigida por los de American Pie (Id, 1999, Weitz Brothers) con Ashton Kustcher demostrando que la teoría de la involución, de la que nunca habló Darwin, también existe) en la que Rochard, a pesar de la masculinidad de Grant innegable e incluso más punteada que nunca con falda larga, escucha que este año se lleva el pecho menos abultado y saca con disimulo un calcetín del sostén. Como decirlo todo y como hablarnos del ambigua alma humana en una escena para recordar. El humor de esta segunda parte pasa del absurdo de las acciones al absurdo de las situaciones convirtiéndose más en una comedia de equívocos (sexuales sobre todo, para qué negarlo) y de idas y venidas que no parecen terminar nunca. Hawks consigue más dinamismo aquí y la actuación, ya desaforada, del siempre excelente Grant hace el resto.

Hawks filmaba con La novia era él una elegante comedia que el tiempo ha relegado a un discreto segundo plano pero que encierran todo el absurdo de las situaciones, toda la concisión de los diálogos y todo el universo cómico de sus mejores películas. Una guerra entre países que es a su vez una guerra entre continentes, que es una guerra entre sexos, que es a su vez entre un solo sexo (el femenino), que es a su vez, y sobre todo, entre dos mundos: el de la comedia de la vida vista por Hawks y el del drama de la burocracia vista por los especuladores de la libertad ajena. (Manuel Ortega, http://www.miradas.net/0204/estudios/2003/06_hhawks/lanoviaerael.html)



CAPTURAS:
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Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

The Big Sleep (Howard Hawks, 1946)



El sueño eterno

Ficha Técnica:



Título original:

The Big Sleep

Año:

1946

País:

Estados Unidos

Género:

Cine negro. Intriga

Dirección:

Howard Hawks

Guión:

William Faulkner, Leigh Brackett, Jules Furthman (Novela: Raymond Chandler)

Duración:

114 min



Reparto:



Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Ridgely, Martha Vickers, Dorothy Malone, Regis Toomey, Elisha Cook Jr., Peggy Knudsen



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

528 x 384

Formato:

AVI

Tamaño:

701 MB


Sinopsis:
Un anciano y excéntrico general, que es además millonario, tiene dos preciosas hijas que andan metidas en líos. El viejo General llama entonces al detective privado Philip Marlowe para que ayude a solucionar sus problemas familiares. Marlowe comienza a investigar, pero descubre que cada uno de los problemas se convierte en la apertura de otros... (FILMAFFINITY)..
Poco más se puede pedir: el maestro Howard Hawks en la dirección, Sid Hickox encargado de la fotografía, una banda sonora del gran Max Steiner y Bogart y Bacall en la pantalla. A partir de la brillante novela de Raymond Chandler -sembrada de diálogos insuperables-, tres de los mejores guionistas de Hollywood -entre ellos William Faulkner- adaptaron esté clásico que sigue en la cima del género. Un par de años antes casi el mismo equipo -todos en la Warner- habían creado ya otra obra maestra: "Tener y no tener". (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)


Resulta curioso el interés de Hawks por adaptar la novela de Chandler, exenta de cualquier consideración sobre la profesionalidad o el trabajo colectivo, aunque debía gustarle el personaje de Marlowe porque sabe hacer bien su trabajo, y con un planteamiento de rivalidad entre sexos situado en unos márgenes bien distintos a los habituales en el cineasta. La película significó además su regreso al género policíaco y, aunque se tratara de un proyecto personal de Hawks, a nivel de producción no dejaba de ser una secuela de Tener y no tener dispuesta a explotar la relación entre Bogart y Bacall (…)
(…) Si Ben Hecht escribió Scarface en diez días, William Faulkner y Leigh Brackett ultimaron el guión de El sueño eterno en ocho, trabajando cada uno en escenas distintas; ya ha quedado dicho que la contribución de Jules Furthman, el tercer guionista acreditado, fue muy reducida y ceñida exclusivamente al personaje de Vivian Sternwood. Organizado el reparto en función de Bogart y Bacall, en los cometidos de Marlowe y Vivian, Hawks barajó muchos nombres distintos para el resto de los papeles de entidad (…)
(…) Mucho se ha escrito sobre la compleja trama de la novela de Chandler, sobre los interrogantes que suscita en relación a diversos personajes y algunos de los asesinatos, sobre la conversación que el escritor y director mantuvieron telefónicamente o a través de telegramas (o en el mismo plató del rodaje, según recordaba Lauren Bacall) para intentar aclarar quién era el responsable de determinados crímenes. Resulta muy propio de la novela negra clásica una cierta confusión ambiental, y ocurre en los relatos de Chandler, Dashiel Hammet o Ross MacDonald: los casos resultan tan alambicados para Marlowe, Sam Spade o Lew Archer como para el lector y el futuro espectador de las correspondientes adaptaciones cinematográficas. En esa confusión reside parte del estilo y el tono de estos relatos, así como en la descripción social de la época, las relaciones que mantiene el detective con la policía y el retrato minucioso de los personajes que se mueven tanto en los bajos fondos (chantajistas, macarras, prostitutas) como los que están instalados en la confortabilidad burguesa (la desquiciada familia Sternwood o el gangster Eddie Mars en El sueño eterno) (…)
(…) Hawks se dejó llevar en cierta forma por la atmósfera del relato, sugiriendo más que mostrando, aunque llegó a filmar una secuencia de carácter explicativo que después fue desechada. Las constantes idas y venidas de la casa de Arthur Geiger (Theodore von Eltz), el hombre que chantajea a los Sternwood con las deudas de juego de la adolescente Carmen, no son más que el pretexto para un recorrido exhausto y frenético por los laberintos más intrincados del crimen. Ambivalencias, arribismos, dudas, vicios, engaños, chantajes, asesinatos, fotografías comprometidas y patologías ninfómanas conforman un fresco cínico y sexual en el que Marlowe se siente como pez en el agua desenredando madejas y sacando a la luz las miserias de todos los personajes que por una razón u otra debe frecuentar (…)
(…) El lenguaje es directo, locuaz y perverso, arrollador como en las mejores comedias hawkasianas, pero no es mérito único ni del director ni de sus guionistas, pues ya está presente en la novela de Chandler. La conversación inicial de Marlowe con el general Sternwood es paradigmática. El rico anciano recluido en una silla de ruedas y obligado a pasar la mayor parte del día sumido en el calor dulzón pero agobiante del invernadero de su mansión, afirma disfrutar de los vicios por poderes. Sabe que en ese espacio vital hay demasiada temperatura para un tipo sano, disfruta viendo a un hombre beber un buen brandy y goza con el cigarrillo que otra persona se fuma: está pasando “la supervivencia aburrida de una vida muy alegre”, en sus propias palabras. Las orquídeas son la excusa para mantener el calor del invernadero. Sternwood las odia: “Su tejido es como la carne humana y su perfume tiene la dulzura podrida de la corrupción” (…)
(…) Siendo una película que reposa esencialmente en una planificación muy sobria y sin alardes (no estática), en la descripción de una serie de comportamientos a través de la riqueza del lenguaje hablado y en la creación de contrastadas atmósferas fruto del magnífico trabajo de iluminación en blanco y negro de Sid Hickox (…), El sueño eterno tiene en algunos pasajes una solución formal bastante atípica en la obra de Hawks. Se trata, concretamente, de la secuencia del interrogatorio a Joe Brody por parte de Marlowe, instantes antes de que el chantajista sea asesinado al abrir la puerta de su apartamento. Hawks construye la escena con un curioso movimiento combinado de cámara y de actor. Marlowe está de pie. Entre él y la cámara se encuentra Brody, sentado de espaldas al objetivo. El hampón se mueve nervioso en el sofá, de derecha a izquierda. La cámara y Marlowe realizan el mismo movimiento, creando mejor la sensación de nerviosismo y miedo que atenaza al personaje y haciendo intuir, así, la trágica resolución tanto de la escena como del itinerario de Brody en el relato.
En el fondo, todo en la película es igual de nervioso, desazonante, turbio y pasajero, ya sean las escenas de violencia mostrada en sombras (la muerte del indefenso y frágil Harry Jones a manos de Canino), los coqueteos de Carmen con toda figura masculina que se le ponga por delante, las relaciones de Vivian con el gangster Eddie Mars, la vegetativa supervivencia del millonario Sternwood o, incluso, la historia de seducción entre Marlowe y Vivian, siempre ambivalente y repleta de rincones oscuros y frases con doble sentido. El sueño eterno es, en definitiva, una película sobre personajes gélidos y distantes que adquiere, por momentos, tintes de malestar y turbación. Se desliza a veces por terrenos muy poco reales a la búsqueda de una determinada abstracción que surge del propio trazo alambicado de la historia.
Este aspecto neblinoso, como entre sueños, que ya aparece marcado en los títulos iniciales (las siluetas de la pareja protagonista fumando y la aparición de los créditos arrastrados por volutas de humo) y sobre el que se construyen determinadas secuencias (la de Carmen, aún bajo los efectos de alguna substancia opiácea, junto al cadáver de Geiger en el apartamento de éste), es el que llevó a Pere Gimferrer a asociar las sensaciones que le producía la película con un poema de Jorge Guillén, “cierro los ojos, y el negror me advierte / que no es negror y alumbra unos destellos", definiendo así la pugna del film entre lo concreto y lo abstracto, de la búsqueda de lo real convertido en fantaciencia. Fuera de esa línea difusa sólo se encuentra Marlowe, completamente interrelacionado con el espectador. Hawks recordaba que el detective aparece en todas las escenas, que se abren con su llegada y se cierran cuando él abandona el lugar. La mirada del protagonista es la mirada del público. Lo que sabe uno lo saben los otros (…)
Quim Casas, Howard Hawks. La comedia de la vida, Colección “Dirigido por…”, Barcelona 1998


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