martes, 2 de octubre de 2012

Mononoke-hime (Hayao Miyazaki, 1997)



La princesa Mononoke

Ficha Técnica:

Título original:

Mononoke-hime

Año:

1997

País:

Japón

Género:

Animación. Fantástico. Aventuras

Dirección:

Hayao Miyazaki

Guión:

Hayao Miyazaki

Duración:

128 min

Reparto:

No tiene

Datos del archivo

Idioma:

Japonés / Inglés con subs en español (srt) e inglés (Contenedor MKV)

Calidad:

BRRip

Resolución:

1280x720

Formato:

MKV

Tamaño:

650 MB


Sinopsis:
Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza. (FILMAFFINITY)

1997: Premios de la academia japonesa: Mejor película y premio especial
1999: Premios Annie: Nominada a mejor dirección

Buena parte de las virtudes y agasajos formales ya comentadas con motivo de la crítica de El viaje de Chihiro podrían aplicarse también a esta superproducción de los estudios Ghibli que trataba de dar a conocer el particular ideos-cosmos de Miyazaki a un universo de espectadores, digamos, más cosmopolita y ecuménico.

La princesa Mononoke explora vertientes argumentales clásicas con el no menos clásico anatema de la maldición, envueltas, como es habitual en la casa, en texturas singularmente espectaculares que alcanzan su cénit en el moldeado de un bosque de apariencia preciosista y mágica, donde los espíritus caminan sobre el agua y los dioses animales se transfiguran en demonios iracundos reivindicando la pervivencia de un ecosistema ahora corrompido por la imparable y devastadora codicia humana. Soluciones imaginativas, todas ellas, que coronan y ornamentan esta película de factura deslumbrante que apoya su entramado en cimientos universales (respeto ecológico, amistad, lealtad, empatía) diseñados para soportar más de dos horas de cine de aventuras espectacular y cimbreante, característica de ascendencia gozosa que también protagoniza y define a esta indispensable cinta de animación del gran Hayao Miyazaki.

Y es que si hay algo que caracteriza el cine de Miyazaki, en general, y a La princesa Mononoke, en particular, es la densidad dramática que precisa las conciencias de los protagonistas, aquí simbolizada en cuatro personajes francamente seductores que renuncian, y de qué modo, a su condición de meras marionetas animadas, de arquetipos prescindibles y tópicos, al soportar sobre sus hombros de lápiz y papel, el peso de un argumento fascinante:

a) Ashitaka, príncipe desterrado, joven guerrero perteneciente a una cultura milenaria que se cree desaparecida al abrigo de las leyendas y los rumores de bosque, asesino de un Dios convertido en Demonio que amenaza con destruir su aldea, infectado en esa contienda por la misma maldición insana que otrora corrompió y destruyó a aquel engendro diabólico y, por ello, condenado a buscar una cura, su cura, o, al menos, a comprender la naturaleza de aquello que lo envenenó antes que el mal confirme su objetivo.

b) San, la princesa-lobo, una adolescente vehemente, aliada de las bestias que pueblan el bosque, líder espiritual de una jauría de lobos que lucha con todas sus fuerzas por liberar su hábitat de los predadores humanos; condenada a defender a los suyos hasta su último suspiro, contra todos y todas, en especial contra Lady Eboshi, su antagonista racial, aquella contra la que dirige buena parte de su ira, la causa última que justifica su cruzada, su guerra.

c) Lady Eboshi, la antagonista ideal, de personalidad compleja y atrayente, dueña de una fundición de hierro conquistada a la selva y por ello, en perpetua lucha con la niña-lobo; puente entre dos eras opuestas: la tradición y el modernismo; liberadora de prostitutas en sus ratos libres; empleadora de leprosos en su propia fábrica de armas y, también por ello, adalid del progresismo tecnológico al servicio del más poderoso; líder de gran carisma, regente de una ciudad de frontera, mujer solitaria enfrascada en una reyerta cuyas singularidades y motivos tardará demasiado tiempo en comprender.

d) Jiko, un funcionario escondido bajo los hábitos de un campesino aviejado, un hábil cazador que pretende un sueño inconquistable y que, entremedias, se dedica a conspirar a espaldas de muchos y a jugar al ajedrez con el destino de los otros, y gracias a ello, autoinvitado a sacar tajada de una guerra sempiterna que, en último término, posibilitará que pueda hacer frente (y conquistar) su anhelado objetivo de vida.

Cinta de personajes, pues, la película tiene que completar su largo metraje con un buen número de secuencias definitorias de tantos y tan complejos caracteres y de otras tantas, más efectistas y extremas, que debilitan su ritmo y compás, haciendo que su visionado se resuelva con una cierta letanía, compensada, sin embargo, por la imprescindible fastuosidad dimanante del conjunto, por el poder subyugante y arrollador que transmite todas y cada una de sus escenas.

Y es que, al igual que la posterior El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke es una obra fabricada al albor de la mayestática composición de Hisaishi, sagaz aliado de Miyazaki, individuo marciano capaz de vertebrar sobre un pentagrama la esencia del mejor cine de aventuras sin renunciar ni a una sola de las notas magistrales que un día cercano acabará confirmándole como uno de los mejores compositores de la contemporaneidad.

Mientras esto ocurre y a su abrigo y amparo, Miyazaki disecciona esta compleja fábula de aires legendarios, combinando espectacularidad con intimismo, paisajes coloristas con animales cubiertos de ira, texturas de fantasía animada con momentos de sublime emoción, envoltorio formidable, en fin, de una Historia, ésta, sutilmente hermosa, extrañamente universal. (J.P. Bango: El Cronicón Cinéfilo)


Click the image to open in full size.

Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...