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martes, 4 de septiembre de 2012

The Curse of Frankenstein (Terence Fisher, 1957)



La maldición de Frankenstein

Ficha Técnica:

Título original:

The Curse of Frankenstein

Año:

1957

País:

Reino Unido

Género:

Terror

Dirección:

Terence Fisher

Guión:

Jimmy Sangster

Duración:

80 min

Reparto:

Peter Cushing, Hazel Court, Robert Urquhart, Christopher Lee, Melvyn Hayes, Valerie Gaunt, Paul Hardtmuth, Noel Hood

Datos del archivo

Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:

720 x 416

Formato:

AVI

Tamaño:

778 MB


Sinopsis:
Condenado a muerte por una serie de crímenes que no ha cometido, el Barón Victor Frankenstein trata en vano de explicar a sus carceleros que el autor de esas muertes es un monstruoso ser, creado por él en su laboratorio secreto. Su diabólica ambición de crear vida llevó a Frankenstein a desafiar a Dios, fabricando un ser abominable a partir de cadáveres. (FILMAFFINITY)

Fue tras el éxito obtenido con la película El experimento del Dr. Quatermass (1955) y sus posteriores secuelas que la Hammer volcó todos sus esfuerzos a la producción de realizaciones pertenecientes al género fantástico. Si bien estas cintas habían logrado asentar al estudio y presentarlo como una productora solvente y capaz de realizar films de calidad, no fue hasta The Curse of Frankenstein que la Hammer logra romper con las normas impuestas hasta el momento en el género fantástico, haciendo gala de un estilo propio, que a la postre sería inseparable de la propia iconografía del estudio inglés. En gran medida esto se logró gracias al innovador trabajo de Terence Fisher, Jimmy Sangster y el equipo técnico que a partir de este momento prácticamente formarían un grupo inseparable.

La idea para este proyecto surgió a partir de una sugerencia que Jack Goodlatte, el manager de la ABC, otorgó a sus colegas James y Michael Carreras sobre lo interesante que sería producir una nueva versión acerca del mito de Frankenstein. La productora sabía que la novela de Mary Shelley estaba libre de derechos de autor, por lo que se le pidió al norteamericano Milton Subotsky que escribiera el guión de una película basada en la novela de la escritora. Pese a que Subotsky pasaría a la historia cinematográfica por ser uno de los mandamases de la Amicus, reconocida productora de terror británica que trabajaría paralelamente a la Hammer, utilizando incluso muchos de sus profesionales, el guión que escribió bajo el nombre de Frankenstein and the Monster resultó ser un fracaso que presentaba bastantes dificultades legales por su extremo parecido con la cinta Frankenstein (1931), dirigida por James Whale para la Universal.

Fue por este motivo que el estudio decidió dejar la reescritura del guión a cargo de Jimmy Sangster, quien era el responsable del estupendo guión de la cinta X The Unknown (1956), y otorgarle a Terence Fisher la dirección del film, quien hasta el momento no había demostrado todo su potencial. El guión presentó algunos problemas legales, ya que aunque la novela se encontraba libre de trabas para su explotación, no lo estaba así el maquillaje de Jack Pierce que Boris Karloff había lucido en los clásicos de la Universal. Por esta razón fue que Roy Ashton tuvo que realizar un nuevo diseño de maquillaje, que no estuvo exento de críticas en su tiempo por su supuesta baja calidad. El presupuesto de 70.000 libras aproximadamente permitió que se utilizara por primera vez el color en una película de terror británica, característica que sin duda significó un gran gancho comercial y que provocó el asombro y las quejas de cierta parte de la crítica. Pese a la diferencia de opiniones, con esto la Hammer se encargaba de emprender una nueva era dentro del cine británico y del género del terror.

El mayor logro que presenta la relectura realizada por Jimmy Sangster a la serie de la Universal, y a la misma novela de Mary Shelley, es el mayor protagonismo conferido al propio doctor Frankenstein, un personaje que se iría enriqueciendo a lo largo de toda la saga que la Hammer propondría después del éxito comercial obtenido con esta cinta. El ejemplo más claro de que el barón es el centro de la historia es cuando, por medio de un flashback, somos testigos de una parte de su infancia. El joven barón acaba de perder a su madre, y sus familiares están como buitres sobre él, debido a la fortuna que ha heredado. Sin embargo, el chico ya demuestra tener una inteligencia superior a la media, contratando incluso los servicios de Paul, un tutor que comparte las ansías de experimentar del curioso muchacho. De esta forma, por medio de un encadenado de secuencias, vemos como Paul enseña al adolescente desde los conocimientos más básicos hasta la física más compleja, hasta llegar al momento donde logran su primer éxito en conjunto al volver a la vida a un pequeño perro.

Pero para el barón esto es sólo el principio: su mayor deseo ahora será trabajar con un cuerpo humano, volver a la vida a un muerto, jugar a ser Dios. Es a partir de este momento que saldrá a la luz el carácter agresivo del que es dueño Victor, carácter que en las posteriores entregas será cada vez más violento. Al mismo tiempo, se expone la serie de contradicciones de la que es víctima el protagonista: Frankenstein es un ególatra que desprecia a sus colegas, sin embargo argumenta que sus experimentos los efectúa por ellos, a favor de la humanidad; desea que la criatura sea la más perfecta, poseedora de las mejores manos y el mejor cerebro, pero, ¿con qué fin?... ¿Para parecerse a él? Incluso en la primera escena de la película, Sangster pone en manifiesto que el barón es un personaje lleno de contradicciones; es nada menos que un cura, representante de la sociedad, del orden impuesto y natural de las cosas, y sobre todo, de la religión contra la que ha atentando, la única persona que puede salvarle de ser guillotinado.

Las actuaciones son impecables, pasando por Peter Cushing, que hace un estupendo trabajo personificando al obsesivo y megalómano doctor Frankenstein, hasta Christopher Lee, actor contratado por el estudio debido a su enorme talla y sus experiencias con el mimo. Cushing, por su parte, era un gran admirador del trabajo de Boris Karloff, por lo que al enterarse de la posible adaptación por parte de la Hammer de la novela de Mary Shelley, le pidió a su agente que le consiguiera un rol en dicha película. Tanto Cushing como Lee pasarían a ser reconocidos como los dos actores más icónicos del estudio, pasando a la historia como dos de los intérpretes del cine fantástico más populares de todos los tiempos. Pero no sólo las actuaciones son destacables, la dirección artística de Bernard Robinson, pese a la falta de presupuesto, resulta elogiable, en especial a lo que se refiere con el laboratorio del barón. De igual forma, tanto Jack Asher, a cargo de la fotografía, como James Bernard con su banda sonora, lograr crear esa atmósfera tan propia de las cintas de la casa del martillo.

El film fue detestado por gran parte de la crítica y de los censores al momento de su estreno, quienes tildaron a la producción como "sólo para sádicos", ubicándola incluso "entre la media docena de films más repulsivos jamás presenciados". De todas formas, el éxito de la cinta fue inmenso, engrosando las arcas del estudio con dos millones de libras. Debido a esto, Carreras y compañía centraron su atención en la explotación del resto de los éxitos de la Universal, sobre todo en la película sobre el conde Drácula que había protagonizado Bela Lugosi.

Por cintas como esta es que hoy en día Fisher es considerado como un verdadero maestro. Si bien esta película supone más un acercamiento al melodrama de época con elementos macabros y sádicos, es una excelente muestra del estilo tan propio que exhibirían las siguientes producciones de la Hammer, al mismo tiempo que marcaba el inicio del terror gótico británico. (Fantomas: CinemaScope)




CAPTURAS:

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Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

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