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martes, 4 de septiembre de 2012

Dr. Jekyll & Sister Hyde (Roy Ward Baker, 1971)




Dr. Jekyll y su hermana Hyde

Ficha Técnica:

Título original:

Dr. Jekyll & Sister Hyde

Año:

1971

País:

Reino Unido

Género:

Terror

Dirección:

Roy Ward Baker

Guión:

Brian Clemens (Novela: Robert Louis Stevenson)

Duración:

93 min

Reparto:

Ralph Bates, Martine Beswick, Gerald Sim, Lewis Fiander, Dorothy Alison, Susan Brodick, Ivor Dean, Tony Calvin, Paul Whitsun-Jones, Philip Madoc

Datos del archivo:

Idioma:

Inglés / Español con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip de Ramirez

Resolución:

720 x 384

Formato:

AVI

Tamaño:

741 MB


Sinopsis:
El Dr Jekyll experimenta en mujeres recién fallecidas, determinado a descubrir un elixir para la inmortalidad. En sus investigaciones, fabrica un brebaje que le convierte en una hermosa mujer, que se hace pasar por su hermana Hyde, y que se dedica a asesinar mujeres jóvenes para, de ese modo, poder continuar sus investigaciones como Jekyll. Sin embargo, con cada transformación, la hermana Hyde se convierte en la personalidad más dominante, dispuesta a suprimir al Dr. Jekyll para siempre. (FILMAFFINITY)

He de confesar que tengo especial cariño a esta ecléctica película de la Hammer, tal vez porque bajo su aparente falta de pretensiones encontramos una serie de lecturas muy sugestivas, consecuencia de la combinación de Jekyll y Hyde con Jack el Destripador.

Esta es una película que se disfruta mejor en un segundo visionado, ya que mientras en el primero nos quedamos con un simpático guión totalmente ecléctico y con la buena labor actoral, en el segundo se aprecian mejor las diversas lecturas que pueden tener los personajes.

Y es que reúne dos de los personajes que mejor definen la hipocresía de la sociedad victoriana, Jekyll y Jack el Destripador (uno ficticio, el otro real), hermanando así esta obra con algunas de las mejores del tándem Sangster/Fisher, donde la crítica a los valores victorianos está siempre presente.

Jekyll no deja de ser el típico victoriano que por un lado desea ocultar sus impulsos y por otro carece de la suficiente fuerza de voluntad para luchar contra ellos; aparentemente rechaza la espiral de violencia que se ha generado por sus peculiares necesidades de materia prima, pero continúa con su experimentación. Al principio disfruta dando rienda suelta a la personalidad de su Hyde femenina, pero en cuanto ésta demuestra tener una gran fuerza de voluntad, trata de anularla. A lo largo de todo el metraje su hipocresía se verá subrayada por su continua necesidad de justificar lo que está haciendo.

Hyde, por el contrario, no se ampara en momento alguno en falsas coartadas: cuando mata lo hace por puro instinto de supervivencia, para proteger ambas personalidades convirtiéndose así en instrumento de Jekyll, que recurre a ella cuando no puede actuar bajo su verdadera apariencia. Es además una mujer que no acepta el rol impuesto por la sociedad que le ha tocado padecer, tiene una personalidad fuerte y también tiene claro lo que quiere sea en el plano material, sea en el plano sexual. En cierto modo, y aunque Hyde represente el lado oscuro que todos tenemos, en esta obra es la personalidad que más simpatías despierta, al menos en el caso de quien esto escribe, ya que es más peligroso el asesino que cree estar actuando por una causa que justifica cualquier acción, por terrible que sea, que aquel que lo hace por supervivencia.

A la interesante relectura del mito de Jekyll y Hyde hay que añadir un interesante retrato de una sociedad que decía repudiar los crímenes del Destripador, pero que, por otro lado, tal vez por estar dirigidos contra prostitutas, tampoco se esforzó demasiado por poner una solución. Sorprende, en este aspecto, una ambientación bastante conseguida del Whitechapel de la época, oscuro, triste, donde las prostitutas ahogan sus penas en alcohol y son presa fácil de desaprensivos.

Roy Ward Baker, hábil artesano de la Hammer, logra aquí uno de sus mejores trabajos para la productora británica en los años en los que ésta exhalaba sus últimos estertores. Una obra que tal vez conecte mejor con el público de hoy en día, más habituado a un cine donde las fronteras entre géneros son cada vez más difusas, que con el de una década de los 70 en la que la Hammer no pudo adaptarse a las nuevas corrientes. (Ana Morán Infiesta: Pasadizo)




CAPTURAS:

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