jueves, 12 de enero de 2012

Seconds (John Frankenheimer, 1966)




Plan diabólico

Ficha Técnica:



Título original:

Seconds

Año:

1966

País:

Estados Unidos

Género:

Intriga. Policíaco. Crimen

Dirección:

John Frankenheimer

Guión:

Lewis John Carlino

Duración:

105 min



Reparto:



Rock Hudson, Salome Jens, John Randolph, Will Geer, Jeff Corey, Richard Anderson, Murray Hamilton, Wesley Addy, Karl Swenson



Datos del archivo:



Idioma:

Inglés con subs en español (srt)

Calidad:

DVDRip

Resolución:
842x480

Formato:

MKV

Tamaño:

501 MB


Sinopsis:
Hamilton, un importante ejecutivo, se siente cada vez más harto del tipo de vida que lleva, soñando con comenzar una nueva vida como una persona distinta. (FILMAFFINITY)


Seconds representa el fin del sueño americano visto desde la corrosiva visión del gran John Frankenheimer, un tipo proveniente del mundo de la televisión y, por tanto, educado en las servidumbres de la transgresión, sobretodo a nivel formal (y que aquí cuenta con la ayuda del fotógrafo James Wong Howe –oscarizado por este trabajo- y con su colección de grandes angulares, lentes deformadoras utilizadas especialmente para la ocasión -como la Fisheye de 9,7 mm.- y planos subjetivos adheridos a los hombros de los protagonistas, cuyas prestaciones incrementan la sensación paranoica que desprende todo el film). De hecho, no es difícil encontrar en un buen puñado de películas posteriores (como en Brazil de Terry Gilliam -atención al plano final de ambas películas-; Pi de Darren Aranofsky, Abre los ojos de Alejandro Amenábar o Cypher de Vincenzo Natali), referencias a esta película que no solo se adelantaba a su tiempo no menos de treinta años en el plano estético sino también en el ideológico.

Frankenheimer concibe una sociedad imperfecta e infeliz impostada en el epicentro mismo del american way life. Arthur es un empleado de banca taciturno a pesar de su éxito social, seguramente económico. La vida que esperaba no es la que tiene en un despacho donde destacan, expuestos en una repisa, los premios deportivos que ganara en su juventud. Su rostro aviejado y su orondo cuerpo, corrompido por el paso del tiempo y el conformismo, anhela una vida alternativa, idealizada, distinta. Pronto descubrirá que su deseo interno no es personal ni secreto: más aún, sabrá que otros detectaron antes esa necesidad (la regeneración) y la desarrollaron como otro negocio cualquiera.

La sociedad que presenta Frankenheimer se muestra, en este contexto, impiadosa, mercantilizando incluso los propios sueños. El hombre no es sino un peón subsumido en un Sistema que, por encima de todo, lo necesita como consumidor y como votante, y lo desprecia, en términos más que metafóricos, cuando ideológica e intelectualmente se asienta fuera de él. En este sentido, el hombre se sabe atrapado por una pesadilla kafkiana de la que resulta difícil desligarse sino es mediante la rebelión. Director y guionista no tardan en dejarnos claro que incluso la más de integrista de las revoluciones también forma parte del Sistema.

Una de las grandes virtudes del cine Frankenheimer (y de su aliado en el apartado técnico, James Wong Howe) es la correlación del fondo con la forma, deformada cuando el protagonista se ve envuelto en ese mundo pesadillesco, y profundamente realista, incluso docudramática, cuando sus protagonistas se saben víctimas de la cotidianidad.

El tono turbador del relato se manifiesta ya desde sus títulos de crédito por cortesía de Saul Bass, que diseña un collage expresionista formado con partes de la anatomía de un rostro, aderezado de la herrmanniana sintonía de Jerry Goldsmith, que a punto estaba de componer una de sus bandas sonoras más recordadas (y sensitivas): la de El Planeta de los simios.

John Frankenheimer reúne, en fin, el talento de todo su equipo en torno a este argumento antimaterialista, construyendo un sinfín de secuencias antológicas (marcas de fábrica en su Cine: profundidad de plano, contrapicados, fotografía en blanco y negro), algunas de las cuales se revelan claves para comprender el talento audiovisual del director, como aquella que nos sube en la camilla que traslada a Arthur hacia un destino (in)cierto, rodeado de enfermeros, pasillos, párrocos y dudas.

Seconds se presenta, en definitiva, como un relato desesperanzador y cruel, poseedor de una resolución aterradora y rotunda, más propia de La Hora de Alfred Hitchcock, que de una película del hollywood clásico, y cuya naturaleza (por ejemplo, su mixtura genérica) explica su fracaso entre un público demasiado acostumbrado a los finales felices.

También podemos destacar su sempiterna consideración de obra de culto, nunca menor, eterna candidata a ser objeto de estudio, aunque solo fuera por su marcado carácter sociológico, testimonio de una época en plena expansión mercadotécnica… desde el punto de vista de sus cloacas. (J.P. Bango, http://www.septimovicio.com/cult_cinema/seconds_plan_diabolico_1966/)


CAPTURAS:
Click the image to open in full size.

1 comentario:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...