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domingo, 15 de enero de 2012

Huozhe (Zhang Yimou, 1994)



¡Vivir!

Ficha Técnica:



Título original:
Huozhe

Año:

1994

País:

China

Género:

Drama

Dirección:

Zhang Yimou

Guión:

Yu Hua & Lu Wei (Novela: Yu Hua)

Duración:

125 min



Reparto:



Gong Li, Ge You, Jiang Wu, Niu Ben, Guo Tao, Ni Dahong, Zhang Lu, Liu Tianchi



Datos del archivo:



Idioma:

Chino con subs en español incrustados

Calidad:

DVDRip

Resolución:

640 x 368

Formato:

AVi

Tamaño:

1412 MB


Sinopsis:
Tras tener que abandonar su casa y a su familia por deudas de juego, un hombre rehace su vida como titiritero hasta que es arrastrado por la revolución de Mao. Cuando consigue volver con su mujer y sus hijos todo habrá cambiado, a veces para mejor, otras no. (FILMAFFINITY).
1994: Cannes: Gran Premio del Jurado Ecuménico, Mejor interpretación masculina (Ge You)



¡Vivir!, la sexta película de Zhang Yimou, explora un territorio por el que han transitado ya algunos directores de la llamada quinta generación de directores chinos, a la que el realizador pertenece: los importantes eventos que tuvieron lugar a mediados del siglo XX en el país, incluyendo la guerra civil entre los nacionalistas al servicio de Chiang Kai Chek y los comunistas liderados por Mao Zedong, el “gran salto adelante” de la sociedad china o la revolución cultural auspiciada por el líder comunista. Sin embargo, ¡Vivir! no puede incluirse en el mismo paquete de películas que La cometa azul (Teh blue kite, 1993) o Adiós a mi concubina (Farewell to my concubine, 1993). La película de Yimou no trata de reflejar el radical cambio producido en China de una manera ampulosa o excesivamente épica, sino que proporciona una perspectiva de carácter más íntimo.

¡Vivir! es una obra con infinidad de capas superpuestas y lecturas múltiples, fruto de la excelente combinación de elementos políticos, psicológicos y dramáticos. Tan pronto rompe el corazón como provoca la carcajada más desaforada. Basada en una novela de Yu Hua, narra la historia de Fugui, un joven rico que dilapida la fortuna familiar por su afición al juego, y que se ve obligado a ganarse la vida y mantener a los suyos con su trabajo de tirititero, en el contexto de una China convulsionada.

Nadie es profeta en su tierra. A Yimou se le ha reprochado a menudo en China que hace películas con el ojo puesto en la audiencia occidental. Se dice de él que alimenta al espectador europeo y americano con una visión de China «exótica, primitiva y atemporal». Quizá por ello, Yimou cambió el enfoque de sus primeras películas, situadas en la época anterior a la etapa comunista, para centrarse en los años de la revolución. Hubo quien en su día señaló que ¡Vivir! debía ser entendida en términos exclusivamente socio-políticos. Es cierto que los avatares de Fugui y su esposa Jiazhen junto a sus dos hijos resultan crudos, e incluso trágicos, pero el filme permanece durante buena parte del metraje en el terreno de la ironía, minimizando la tragedia a base de recurrir al absurdo, como sucede con aquellos chistes de puro humor negro que hacen sentir a uno culpable por reírse de situaciones terribles.

Los elementos humorísticos consiguen sepultar los apuntes políticos del filme, que oscilan entre la crítica descarnada al Régimen y la puya eufemística. Estos elementos de crítica no les pasaron desapercibidos a las autoridades Chinas, que montaron en cólera al enterarse de que el filme había sido presentado en Cannes´ 94 sin su permiso, vendiéndose incluso antes de que pudieran meterle el tijeretazo censor, al igual que hiciera Tian Zhuangzhuang con la ya mencionada La cometa azul. La película acabó consiguiendo el Gran Premio del Jurado del festival, además del Premio al mejor actor para Ge You. El asunto no hizo mucha gracia en Pekín, que acabó imponiendo al director una sanción de dos años sin poder dirigir.

Pero por encima de todo, ¡Vivir! es un enorme fresco histórico donde lo más importante es, paradójicamente, la intrahistoria. No demasiado lejos de las propuestas de Abbas Kiarostami, Yimou es capaz de expandir el microcosmos en el que habitan los personajes para hablar de temas universales como la adicción, la muerte, el nacimiento, la amistad o la guerra. El lenguaje cinematográfico del filme, sencillo y a la vez elegante, es capaz de manejar un increíble grado de tonos emocionales, sin limitarse nunca a la denuncia ramplona de la situación que viven los personajes. Yimou no pretende hacer hincapié en el sufrimiento endémico de la población china, que ha aprendido a soportar de forma estoica, sino en la fortaleza y el buen humor del que hacen gala para crecerse ante las adversidades. Más allá de regímenes políticos o situaciones coyunturales, la vida sigue. Como señala Jiazhen en un momento de la película, no importa lo adversas que sean las circunstancias, la única elección es seguir adelante.

Pero ni siquiera en esta historia de corte tan íntimo es capaz Yimou de renunciar a su fastuoso estilo visual, ya sea en forma de escenas minimalistas en los que cada elemento está fotografiado de manera exquisita, frescos humanos con multitud de extras perfectamente coreografiados por el director (el reparto de comida entre los trabajadores es, sencillamente, magistral) o impresionantes pasajes naturales nevados que convierten en pequeñas las obras de los hombres.

El filme también cuenta con una majestuosa banda sonora, pródiga en sonidos más allá de las composiciones propiamente dichas. Sirva como ejemplo la escena de la presentación de los soldados al servicio de Mao Zedong, de los que durante unos segundos sólo oímos en un principio un retronar de pasos. Cuando de repente se vuelven visibles, corriendo hacia la cámara por una colina distante, el efecto deja literalmente sin aliento.

Un guión con ese potencial, casi oro puro, requería unos actores de peso y carácter (Gong Li, la actriz fetiche durante años de Yimou y Ge You), que supieran trasladar a las plateas sentimientos tan encontrados como los de Jiazhen y Fugui. Pero es que además entre Li y You hay más química que en el 90% de las comedias románticas elaboradas a golpe de talonario de los últimos diez años. Como si la película no resultase ya suficientemente emotiva por sí misma, el trabajo de ambos actores consigue revestir de humanidad a la pareja protagonista, logrando que sus penurias resulten devastadoras, y sus momentos de paz y felicidad casi se adentren en el terreno del realismo mágico.

Si bien en esta ocasión el espesor dramático está repartido a partes iguales entre la pareja protagonista, en ¡Vivir! Yimou vuelve a priorizar la figura de la mujer, como modelo de heroína que es capaz de soportar la pérdida de salud, la posición social e incluso los hijos sin perder jamás la compostura. Jiazhen es el tipo de mujer que gusta al director retratar en sus filmes, aquellas que son capaces de hacerse fuertes en una sociedad mayoritariamente masculina que les desprecia y aísla, pero que a la vez tienen el corazón tan grande como para perdonar a su marido por haber provocado la ruina familiar por culpa de su adicción al juego. De los labios de la mágica Gong Li sale una frase que resume la filosofía de la protagonista: «Todo lo que quiero es una vida tranquila juntos». Ni más ni menos que eso, ¡Vivir!. Sin recurrir a los cripticismos de algunos de sus coetáneos, sin necesidad de elevar ni el discurso ni el contenido un palmo del suelo, Yimou ofrece aquí un canto a la vida aunque pese, una conmovedora obra capaz de reconciliarnos con nosotros mismos. Un clásico moderno. (www.miradas.net)


Enlaces de descarga (Contraseña: HmB79):

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